Realidad


Alberto Medina Urgell*.-

Como todo lo que inicia finaliza, el Mundial Brasil 2014 terminó el día de ayer con los resultados que ya todos conocemos; el evento en sí ha dejado un sinnúmero de enseñanzas deportivas, importantes lecciones políticas y en lo económico, jugosas ganancias para el gran ganón de siempre: La Fifa de Joseph Blatter.

También, en lo social, nos dejó la satisfacción e insatisfacción de los millones de ciudadanos: Hombres, mujeres, jóvenes, niños, y aún adultos mayores, que somos los aficionados que damos vida y gran trascendencia a este deporte: El futbol.

En cuanto a lo deportivo, y desde nuestro muy particular punto de vista, la enseñanza mayor que nos deja el evento es que aquellos que no supieron o no quisieron aplicarse al juego en equipo y con estrategia de conjunto, fueron eliminados pronto o tarde del certamen, sin importar su filiación histórica en el contexto mundial, ejemplo de esto lo tenemos en las selecciones de España, campeón anterior, y el mismo Brasil, país anfitrión y hegemónico futbolero.

Indubitable es también que al jugar en equipo y con estrategia de conjunto, no lo es todo para garantizar el éxito que se busca, sino que a esa tarea hay que incluirle alma, corazón y pundonor, sin dejar pasar por alto el cabal cumplimiento del compromiso contraído con sus seguidores.

En lo político, la lección que dejó la participación de Brasil, y aún la organización del Mundial por ese país, fue muy clara para Dilma Rousseff, la presidenta actual, con visos de reelegirse en octubre próximo, y para Luiz Inacio Lula da Silva, presidente anterior y su padrino, porque les debe haber quedado muy claro, a los dos, que la estrategia de asociar política y futbol, y más con un “árbitro” como Joseph Blatter, dueño de la Fifa, y un Felipao, entrenador obsoleto e inadaptado, es tan inoperante como improductivo.

En lo económico, aunque sí hubo una gran derrama de billetes verdes, entre servidores y prestadores de servicios, el gran ganón es Joseph Blatter, actual presidente de la Fifa, por ende el “dueño”, pues todos los que de alguna manera resultaron beneficiados con el Mundial, tuvieron que aportar con la Fifa, so pena de no tener nunca más ese privilegio corporativo que encabeza el organismo aglutinador futbolero.

Finalmente, en lo que respecta a lo social, podemos asegurar, por lo que se vio, que el evento mundialista, pese a las satisfacciones, insatisfacciones y aún las mismas frustraciones, fue todo un éxito, porque podemos estar seguros que acaparó la atención de la afición mundial, iniciando por los países participantes, y aún por aquellos que tomaron parte de la etapa de eliminación; es en este aspecto en donde se debiera poner énfasis, pues finalmente es el aficionado quien le da vida a todos los eventos de corte internacional, ya que el como parte de una sociedad, al igual a los deportistas, que también son sociedad, los que hacen posible, con su participación, que todo tenga un éxito tangible, medible y duradero.

 

EN CONTEXTO

 

El Mundial Brasil 2014 ha concluido, con los efectos reseñados, quedándonos claro que la estrategia, el ambiente del equipo, las circunstancias de la competencia y aún las individualidades de partido, todos juntos son aspectos que pueden determinar siempre al ganador, apoyándose en sus fortalezas y combatiendo al enemigo en sus mismas debilidades.

Es cuanto.

Regidor del PRI en el Cabildo.*