Rafael Zamarripa, tres décadas forjando un ballet de clase mundial


A 30 años de su fundación, el Ballet Folklórico de la Universidad de Colima ha realizado más de 50 giras nacionales e internacionales, invadiendo con danzas tradicionales no sólo a nuestro estado, sino a toda la región, el país entero y a más de 15  ciudades extranjeras con elevado desarrollo cultural.

Rafael Zamarripa Castañeda, un selecto coreógrafo, escritor, pintor y maestro de bailarines, tiene en su haber por lo menos 30 años de arduo trabajo, enriqueciendo la cultura dancística nacional y global, convirtiéndolo en un reconocido ícono al dirigir el grupo mexicano de ballet universitario más destacado en el mundo. Ha participado en eventos de la talla de la EXPO Sevilla (1992), la Olimpiada Cultural de Atlanta (1993) y la EXPO Hannover (2000), proyectando la cultura colimense en países como Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico, Panamá, Guatemala, España, Bélgica, Suiza, Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, Holanda, Tailandia y China.

En esta entrevista exclusiva para EL NOTICIERO MANZANILLO, compartió detalles de la fundación de este importante grupo de danza que inició en 1981. Fue a través de la visión de Don Humberto Silva Ochoa que inició su trayectoria aquí. “Cuando le pregunté a Don Humberto ¿Para qué estoy aquí? Respondió: ‘Yo quiero que usted me haga el mejor grupo de baile folklórico universitario de México’”.

Recordó que como no había nada estructurado, tuvo que comenzar desde cero. “Empezamos a trabajar en todos los detalles; desde la disciplina de los bailarines, buscar músicos y plantear rutinas, hasta concientizar a los jóvenes de que esta tarea que me habían asignado requería de un esfuerzo extraordinario”.

Tras un año de intenso trabajo estrenaron su propio repertorio en el Teatro Degollado, en la capital tapatía. “A partir de esa fecha no hemos parado; comenzamos a viajar y a tener éxito. Hemos tenido un sinfín de presentaciones en el país, y en la ciudad de Dijon, Francia, obtuvimos nuestro segundo premio internacional; pues el primer lugar nos lo ganó un país europeo cuya compañía de baile tenía 78 años de creación”.

Catalogado en el festival de Confolens, Francia, como uno de los cinco mejores ballets folklóricos del mundo, el grupo universitario de danza siempre cierra todos los festivales y concursos en todos los países que han recorrido. “Cada año se hace una presentación en Europa y en ocasiones se realiza a lo largo de Europa-Oriente”, detalló.

El maestro Zamarripa explicó que uno de los retos nada fáciles de superar en un ballet, es mantener la calidad estándar del grupo artístico, cuidando el estilo y cada detalle rítmico, para seguir agradando al público y ganar prestigio. “Este trayecto de tres décadas, lo hemos disfrutado mucho aunque tengamos por delante todavía mucho camino por recorrer. Nunca se debe decir ‘llegué’, se dice ‘llegamos con el ballet’”.

Al preguntarle cómo nace la inspiración, aclaró que no es sencillo, pues se necesita estudiar los detalles. “Estaba observando un video en internet, de una compañía que se dice nacional, para analizar qué calidad ofrecen y me pareció verdaderamente vergonzoso, pues no había ningún tipo de investigación en el fondo. Tampoco quiero decir que lo único que vale es lo que Zamarripa hace; el punto es que si vamos a exponer las riquezas culturales de México, debe hacerse con profesionalismo y mucho nivel cualitativo”.

Hasta ahorita van ocho repertorios en el ballet y afirma que hay imaginación para muchos más. “Nostalgia”, el más nuevo, ha causado revuelo por estar inspirado en el cine blanco y negro de las cintas de la Época de Oro del cine mexicano, donde verán a Gabriel Figueroa, Jorge Negrete, Luis Aguilar y Pedro Infante, situados en una cantina, con el propósito de transmitir una filosofía donde se mezclan las copas con las canciones de amor, como “La chancla que yo tiré”. “Ahí también recordaremos a la Guayaba y la Tostada, una pareja de simpáticas borrachas que una vez que se cansan, se quitan la ropa y quedan unas mujeres hermosísimas, que minimizaban a los hombres diciendo: “Y tú que te creías, el rey de todo el mundo”.

Una vez que el sexo femenino “se desquita, una le dice a la otra: ‘Lady Di, let’s go! Oh Yeah! Let’s go!’, y se van con un azotón en la puerta, para protestar por la forma en que las tratamos. ¿Por qué las tratamos tan mal?, no sé, pero este par se vengó.”

Agregó que también incluyen escenas muy parecidas a las proyectadas en una película con la cual el Indio Fernández ganó un premio en Cannes, donde bailan un son muy triste Roberto Cañero y Columba Domínguez. “Yo suponía que el baile siempre era alegre; fue aquí donde descubrí que también puede ser triste”, platicó. En dicho repertorio usan un ciclorama para que oscilen las estrellas en el cielo, logrando un efecto muy similar al del filme original.