Qué listos nuestros gobernantes


René Macías Zamora.-

Me ha tocado asistir a varias reuniones citadas por el comité impulsor de la Cruzada Nacional Contra el Hambre en Manzanillo, a las que asisten los tres niveles de gobierno, y escuchaba que pretenden acabar con la pobreza en este municipio. Esta la miden mediante un índice que llaman: Indice de Pobreza Multidimensional (IPM), el cual es estadístico sobre la situación de las personas por países, elaborado desde 1910 por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) de la ONU en colaboración con la Oxford Poverty & Human Development Initiative (Ophi).

El índice muestra la índole e intensidad de la pobreza a nivel individual en tres aspectos básicos: La educación, la salud (sanidad) y el nivel de vida en 10 indicadores que a continuación se describen:

Educación: 1) Años de escolarización: Sin acceso si ningún miembro del hogar ha completado cinco años de escolaridad. 2) Niños escolarizados: Sin acceso si los niños en edad escolar no asisten a la escuela

Salud: 3) Mortalidad infantil: Si un niño ha muerto en la familia. 4) Nutrición: Sin acceso si un adulto o niño está desnutrido

Nivel de vida: 5) Electricidad: Sin acceso si el hogar no tiene electricidad. 6) Saneamiento: Sin acceso si no tienen un baño con condiciones suficientes o si su baño es compartido (según la definición MDG). 7) Agua potable: Sin acceso si el hogar no tiene acceso a agua potable o el agua potable está a más de 30 minutos caminando desde el hogar (definición MDG). 8) Suelo: Sin acceso si el piso del hogar tiene suciedad, es de arena, tierra o estiércol. 9) Combustible de hogar: Sin acceso si se cocina con leña, carbón o estiércol. 10) Bienes: Sin acceso si el hogar no tiene más de uno de los siguientes bienes: Radio, televisión, teléfono, bicicleta o moto.

Una persona se cataloga como pobre si se considera que no tiene acceso en al menos 30% de los indicadores ponderados. La intensidad de la pobreza indica la proporción de los indicadores a los que no se tiene acceso.

De forma que una persona que carezca de tres o más indicadores, será pobre. Pero… Aquí es donde entra la Cruzada Nacional Contra el Hambre y los programas asistenciales (que de paso son manejados con fines electoreros). Si a una choza de palapa (como las que hay muchas en Manzanillo) donde viven siete personas, nuestros gobernantes le ponen piso firme de cemento, ya sacaron de la pobreza a siete personas. Y casi las convierten en millonarias si además les dan una despensa mensual o les construyen un baño. ¿Cómo ve, amable lector? ¿A poco no son bien listos nuestros gobernantes? Porque así se evitan gastar dinero en inversión productiva, en apoyar al campo, evitan otorgar créditos de avío, establecer precios de garantía, construir refinerías en México, evitan los trámites engorrosos de revisar el TLC para cerrar la importación de granos del extranjero.

Además se incrementa la captación de divisas porque los jóvenes, hijos de los campesinos, emigran a Estados Unidos y de allá mandan dólares para que sus padres, esposas e hijos sobrevivan aquí en México.

No importa que este modelo de transferencias económicas condicionadas lleven a la destrucción del sistema agrícola, a la pobreza rural y la migración. No importa que se favorezca el consumo de alcohol y de productos con bajo contenido nutrimental y el abandono de la lactancia materna. No importa que éstos, entre algunos otros factores, sean culpables de la desnutrición que prevalece en el país y que niños con talla baja enfrenten problemas de obesidad, que a su vez sean causantes de enfermedades crónicas, como diabetes, hipertensión arterial y afecciones cardiovasculares.

No importa tampoco que la falta de sustento técnico y transparencia en el manejo de las acciones y los recursos propicien el uso electorero de las transferencias que la gente recibe por esta cruzada y otros programas sociales como Oportunidades.

De verdad, yo creo que la pobreza y el hambre no se combaten con limosnas. No concibo, ni deseo un país donde se repartan muchas despensas, quiero un país donde el pueblo no requiera de programas asistenciales, quiero un país donde cada uno de sus habitantes reciba la parte de la riqueza que le corresponde por su trabajo y por ser mexicano. Un país donde no conviva el hombre más rico del mundo con 60 millones de pobres.

Regidor del PRD en el Cabildo*