Punto (.) Rojo


J. Baldomero Díaz Gaytán.-

¿PARTIDO POLITICO DE LA COMUNIDAD LESBICO-GAY? ESTE DIA, DESDE LUEGO QUE MANDO MIS POSTDATAS

El voto de la comunidad lésbico-gay se ha convertido, en los últimos procesos electorales, en un factor de disputa entre los partidos políticos más importantes del estado. La comunidad rosa tiene, sin duda, las fortalezas que se necesitan para marcar la diferencia en una elección.

Hace unas semanas platicaba con Efrén Pacheco, el director del municipio de Manzanillo que se encarga de operar los temas de la diversidad sexual, y me presentaba algunos datos que son relevantes:

“Estamos elaborando los primeros censos, porque lo primero que tenemos que conocer es saber cuántos somos. Los números del Inegi, por ejemplo, nos hablan de que en Manzanillo entre el siete y ocho por ciento de la población son parte de la comunidad lésbico-gay, pero en las encuestas que nosotros estamos aplicando, podemos hablar de que en el municipio podría haber entre 16 y 18 mil personas que practican la diversidad sexual y que de alguna manera están adheridas a las diferentes agrupaciones que promueven la comunidad lésbico-gay”.

Los datos que nos presenta Efrén Pacheco sirven para llevarnos a reflexiones políticas de alto impacto. Si el ocho por ciento de los habitantes de Manzanillo practican la diversidad sexual, significa que tiene la fuerza política necesaria como para meter a dos regidores en el Cabildo. Y si a nivel estatal se unen, podrían, con la mano en la cintura, tener a uno o dos representantes en el Congreso del Estado. Por el número de integrantes que tiene esta comunidad en Colima, pueden, sin duda, convertirse en un partido político estatal.

¿Por qué tocamos este tema? Se han encendido los focos de alerta entre los dirigentes de los tres partidos políticos más importantes del estado. En el PAN, PRI y PRD, de manera histórica, han utilizado a la comunidad rosa como generadora de votos. Pero, difícilmente, les han dado espacios de participación política. Las organizaciones lésbico-gays, históricamente, han generado votos, pero nunca han cobrado esos favores de movilización a la clase política.

Me viene a la mente una reunión que sostuvo la comunidad rosa de Manzanillo con el entonces candidato del Partido Revolucionario Institucional al Gobierno del Estado, Gustavo Alberto Vázquez Montes, el 23 mayo del año 2003, en el local “W Peña Bar”, propiedad del abogado Wenceslao Cisneros Amaya. En ese encuentro, los entonces líderes de la comunidad lésbico-gay en el estado le pedían a Gustavo “espacios de participación y de desarrollo político. La comunidad rosa tiene muchas experiencias que pueden ser aplicables en el poder público”.

Hoy, de acuerdo a información que se encuentra en poder de “Punto (.) Rojo”, los líderes morales y formales de la comunidad rosa en el estado de Colima, ya se han acercado con algunos legisladores y con algunos consejeros del Instituto Electoral del Estado, a quienes les han solicitado información “para saber qué requisito se tienen que llenar para la conformación de un nuevo partido político estatal”.

El interés de los dirigentes de la comunidad rosa se ve pronosticable para el corto plazo: Buscan que los integrantes más populares de la comunidad participen en procesos electorales, y con el apoyo del voto rosa, llegar a espacios de representación popular. Con ello, el interés es palpable: Teniendo regidores en los Ayuntamientos y diputados locales en el Congreso del Estado, la comunidad lésbico gay tendría acceso a los presupuestos, pero también, tendría representatividad política, lo que la convertiría, en automático, en un grupo de poder.

Hay que estar atentos a lo que suceda con esta iniciativa. Tienen, se percibe, la fuerza ciudadana para, con una buena asesoría política y jurídica, convertirse en una alternativa. Y si todos los grupos de la comunidad se mantienen unidos, entonces, insistimos, pueden meter a varios representantes populares en el organigrama del poder.

La comunidad lésbico-gay está siguiendo el camino de los Cristianos. Se quieren convertir en partido político para tener acceso a los presupuestos públicos, pero también, para ser parte del poder político.

Los números no mienten. Si la comunidad rosa se organiza, pueden formar un partido político. El siguiente paso sería buscar cargos de representación popular. Parece ha comprendido el mensaje: El poder lo tienen alcance de la mano. Al tiempo.

Y es que, la democracia se rige por votos. Y la comunidad rosa tiene votos, y parece que son muchos. Pero bueno, como siempre tenemos que insistir en la tesis de que eso, sólo parece.

MIS POSTDATAS DE ESTE DIA

P. D. 1.- Ayer la temperatura alcanzó cifras históricas en Manzanillo. A la una de la tarde con 21 minutos, llegamos a los 41 grados centígrados. Pero bueno, sigan acabando con el mangle, sigan secando la laguna del Valle de Las Garzas, sigan talando los cerros y sigan poniéndoles a empresas como la termoeléctrica “Manuel Alvarez” y Peña Colorada la etiqueta de intocables.

P. D. 2.- Heriberto Leal Valencia se bajó de la carrera por la candidatura a la alcaldía de Manzanillo. Ha entrado en una zona de confort y dicen sus seguidores que el diputado de Nueva Alianza tiene un slogan: “Lo que caiga es bueno”.

Y ni una línea más.