Punto (.) Rojo


J. Baldomero Díaz Gaytán.-

Jorge Humberto Silva Ochoa es, probablemente, el ejemplo más visible de que la justicia no existe en la actividad política. Ningún colimense, en la era moderna, merecía tanto como él la oportunidad de ser gobernador del estado, ningún colimense como él tenía los méritos que se necesitan para despachar en la Sala Oval de Casa de Gobierno. Sin embargo, por esos extraños caprichos del destino, no pudo cumplir su sueño de ser el jefe del Ejecutivo.

Llegó a la rectoría de la Universidad de Colima en los finales de la década de los años 70’s y se encontró con una Alma Mater estancada. Diseñó las estrategias que catapultaron a nuestra Universidad: Abrió nuevas carreras, creó los centros de investigación, se asesoró de los mejores hombres, creó el Sindicato Unico de Trabajadores de la Universidad (Sutuc), convirtió a nuestra casa de estudios en una puerta de oportunidades, pero también, en un semillero de profesionistas, y por qué no decirlo, en un semillero de gobernadores.

Humberto Silva fue una mente brillante. Desde la Universidad de Colima dio forma a un poderoso grupo político al que se identificó como “Grupo Universidad”. Y ese tándem adquirió tanta fuerza, que tenían la varita mágica con la cual podían impulsar la carrera política de diputados locales, presidentes municipales, diputados federales, senadores de la República. Y en 1997, uno de los discípulos más brillantes de Humberto, Fernando Moreno Peña, llegó a la gubernatura del estado.

Humberto Silva Ochoa pudo haber sido gobernador del estado. En el amanecer del 23 de marzo de 1994, estaba ubicado como uno de los colaboradores más cercanos del entonces candidato del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la República, el sonorense Luis Donaldo Colosio Murrieta. A todos nos queda claro que si Colosio no hubiera sido ultimado en el mitin de Lomas Taurinas, entonces Humberto Silva habría sido primero Secretario de Estado y después, muy probablemente, candidato del PRI a la gubernatura de Colima. En pocas palabras, la bala que mató a Colosio, fue la misma que le cerró las puertas de Palacio de Gobierno a Humberto.

Tuve la oportunidad de entrevistarlo el primer fin de semana del mes de diciembre del año 2002, a unas horas de que compitiera como aspirante a la candidatura interna del PRI al Gobierno del Estado en aquel proceso interno en donde salió ungido Gustavo Alberto Vázquez Montes.

Recuerdo una pregunta que le hice: ¿Qué le falta por hacer a Humberto Silva? Y transcribo de manera íntegra la respuesta:

“Me falta aportar para el crecimiento de Colima. Cuando llegamos a la Universidad, tuvimos el tino de hacer un diagnóstico de lo que hacía falta, y llevamos a nuestra casa de estudios a ser una de las más importantes del país. Hoy me da gusto ver a miles de jóvenes que son profesionistas gracias a nuestra Universidad, gracias a que la educación estuvo disponible. Me queda bien claro que la Universidad que construimos cambió la vida de muchos colimenses.

“Y es lo mismo que buscamos hacer en el estado, estamos plenamente convencidos de que la experiencia que obtuvimos en la Universidad la podemos aplicar en el Gobierno del Estado, buscar a los mejores hombres y mujeres para diseñar el Colima que queremos para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.

“La gente de Colima nos conoce, sabe lo que hemos hecho, conoce nuestra trayectoria y esperamos contar con su apoyo. Queremos construir un Colima de oportunidades, sabemos cómo hacerlo. Y lo más importante, queremos un Colima en donde la gente tenga las oportunidades de superación que reclaman”.

Jorge Humberto Silva Ochoa se ha ido. Ahí queda su legado, ahí queda la Universidad de Colima que diseñó como el más preciado patrimonio de los colimenses. Ahí queda su prudencia como ejemplo para las generaciones de políticos que están por venir. Ahí queda su oficio, ahí queda su talento, ahí queda la oportunidad que nos brindó a miles de colimenses que estudiamos en la Universidad de Colima.

Ahí queda la vida de Humberto. Un hombre talentoso, pero también, un hombre traicionado. Ahí queda la vida de Humberto, un político visionario, pero también, un personaje reconocido.

Descanse en paz Humberto Silva Ochoa. Hasta siempre mi rector, mi representante popular, mi patrón, pero sobre todo, un amigo.

MIS POSTDATAS DE ESTE DIA

P. D. 1.- Ya están corriendo las invitaciones para la boda del próximo sábado entre el abogado Gary Hirsch Meillón y la destacada profesionista portuaria Pamela de la Vega. Dicen que es la boda del año. Vayan las felicitaciones a dos amigos, a dos manzanillenses brillantes.

P. D. 2.- Ya se detectó en Colima el primer caso de consumo de la destructiva droga conocida como “Krokodil”. Hay que estar pendientes de esta situación, porque es una droga violenta, que acaba con la vida de las personas en pocos meses. Ojalá y se le dé seguimiento al caso detectado.

P. D. 3.- No nos crean, pero dicen que la diputada federal Martha Leticia Sosa Govea ya está diseñando su estrategia porque quiere ser, en el 2015, candidata a presidenta municipal de Manzanillo. Hay que estar atentos a la evolución que presente este proyecto.

Y ni una línea más.