Punto (.) Rojo


J. Baldomero Díaz Gaytán.-

El 16 de marzo del año 2006, las encuestas marcaban que Andrés Manuel López Obrador iba en ruta directa hacia la Presidencia de la República: Tenía, en ese momento, el 44 por ciento en las intenciones de voto, contra un 27 por ciento del candidato del PAN, Felipe Calderón Hinojosa; y un Roberto Madrazo que como abanderado del PRI apenas si alcanzaba el 21 por ciento de las intenciones del voto.

Pero ese día, López Obrador marcó su carrera política y se autocerró, de un portazo, su entrada a la residencia oficial de Los Pinos. Ese día, el candidato del Partido de la Revolución Democrática cometió la imprudencia de callar al entonces presidente de México, Vicente Fox Quezada… ¡Cállate chachalaca!

Los números y los estudios de opinión que siguieron a los días posteriores al pronunciamiento de esa frase, indican que uno de cada tres de los mexicanos que pensaban votar por la oferta política de López Obrador se decepcionaron del discurso, pero sobre todo, de la arrogancia y de la falta de respeto que el perredista había mostrado por las instituciones.

En el sistema político mexicano y más en el que practican los militantes y simpatizantes del Partido Revolucionario Institucional, hay reglas no escritas, protocolos que son sagrados, inviolables. Y esos protocolos nos dicen que a nivel nacional, el presidente de la República, y en los estados, el Gobernador, son figuras intocables. Así, intocables.

Todo ello viene al caso por lo que sucedió el lunes por la mañana en el evento de inauguración del Centro de Desarrollo Comunitario en la colonia Lomas Verdes, en la comunidad de Santiago, cuando sin estar en la lista de oradores, el diputado federal Nabor Ochoa López pidió la palabra, y al hacer uso de la voz, sus frases desconcertaron a todos:

“Bueno yo voy a ser breve porque sé que ustedes quieren escuchar al galán de la telenovela, el gobernador, ¿no? Y luego con eso de que ya cada vez tiene menos canas el gober, pues le vamos a pedir la receta para ver cómo ha rejuvenecido tanto… jajajaja. Para eso me diste el micrófono, gober, no, no, no, lo que pasa es que vean a uno, ya estoy más viejo que el gobernador, cuando empezamos él estaba más viejo que yo y ahora ya tengo más canas que tú”.

Hasta ahí la cita textual del acontecimiento. Y vienen en automático una cascada de interrogantes: ¿Fue un mal chiste del diputado federal Ochoa?, ¿fue una imprudencia política?, ¿fue una descalificación en público hacia la nueva imagen del gobernador Anguiano?, ¿fue una ingenuidad política? O fue, simplemente, una broma en toda la extensión de la palabra.

Sea lo que sea y haya sido como haya sido, las frases del diputado Ochoa López llevaron a la concurrencia a soltar risas por el nuevo look y la nueva imagen del mandatario estatal. Los videos que se encuentran en las redes sociales no mienten, los audios que se han publicado en algunos medios de comunicación tampoco. Un chiste, no sabemos si bien o mal intencionado, llevó a que la imagen del depositario del poder Ejecutivo haya sido objeto de risas. Y en un sistema republicano como el que vivimos, haya sido Mario Anguiano o como se hubiera llamado, la figura del Gobernador Constitucional del Estado representa una institución. Y las instituciones son intocables.

Hace unos meses, durante la gira que el presidente de México, Enrique Peña Nieto, realizó por el estado de Colima y concretamente por el municipio de Manzanillo, los sistemas de inteligencia política dieron cuenta de la incomodidad que levantó en el jefe de las instituciones de este país el hecho de que el ex director de la API, Jesús Orozco Alfaro, le haya regalado pelotas de golf en un evento público celebrado en la sede de la empresa Marindustrias. Aún en nuestros días, muchos consideran que haberle regalado pelotas de golf al presidente fue una de las gotas que llenaron el vaso y que llevaron a la destitución de “Chucho” en la API.

Mientras son peras o son manzanas, el incidente de Lomas Verdes puede marcar el escenario de la sucesión gubernamental del 2015. Los videos que se encuentran en nuestro poder muestran la incomodidad del mandatario en el momento en que el diputado federal evocaba a su nueva imagen. Los videos muestran, también, que el objetivo del relato era provocar la risa entre los asistentes. Y el motivo de esa risa era una figura institucional, por cierto, la más alta de la pirámide de poder.

Hay muchos antecedentes que evocan a que los chistes de mal gusto han devastado varias carreras políticas. Y es que, al final del día, la conclusión de pueblo es implacable: Sólo él y nadie más que él, tiene el derecho de inventar chistes sobre los actores políticos. Sólo el pueblo y nadie más que el pueblo, tienen el legítimo derecho de enjuiciar y sentenciar a sus representantes populares.

Pero eso sí, el mismo pueblo vacuna a sus representantes institucionales ante los ataques de otros miembros de la familia política. Así ha sido siempre, y la conclusión ha sido una constante de la historia: El pueblo sepulta a quienes no respetan a las instituciones. E insistimos, es regla.

MIS POSTDATAS DE ESTE DIA

P. D. 1.- Vaya una felicitación a todas los maestros en su día social. Por cierto, en la ciudad de Colima, el gobernador Mario Anguiano le entregará a la maestra María de Jesús Medrano Moya una medalla por sus 30 años de servicio ininterrumpidos. Sin duda un reconocimiento a una mujer que ha contribuido a la formación de miles de jóvenes de la comunidad de Santiago.

P. D. 2.- En la Cámara de la Industria de la Construcción de Manzanillo están preocupados. No hay obra pública por ningún lado y por lo pronto se habla de más de tres mil desempleados en la industria. Son datos duros que, sin duda, nos deben preocupar a todos. Y todos somos todos.

Y ni una línea más.