Punto (.) Rojo


J. Baldomero Díaz Gaytán.-

Se cumplió la regla. Una vez más, las tradicionales Fiestas de Mayo se convirtieron en el escenario a través del cual se puede medir la “temperatura” política y electoral del estado de Colima. Los primeros días de este mes de mayo han servido para darnos cuenta de cuáles son las alianzas y las fortalezas de los distintos aspirantes a los puestos de elección popular.
Por ejemplo, en el tradicional festejo del Día del Trabajo que año con año organiza el líder de la Unión de Estibadores y Jornaleros del Pacífico, Cecilio Lepe Bautista, surgieron muchos datos, todos muy reveladores, porque desnudan la intimidad y la forma en que se están moviendo las aguas en el interior del PRI.
Vamos dando datos de lo que se vio en el recibimiento de “Chilo”. Son simples chispazos y dejamos que los lectores saquen sus propias conclusiones:
1.- Los invitados: Hay que repasar la lista de los que asistieron al evento: Los precandidatos a la gubernatura José Ignacio Peralta Sánchez, Rafael Gutiérrez Villalobos, Rogelio Rueda Sánchez, Federico Rangel Lozano y Arnoldo Ochoa. Todos se dieron gusto saludando a sus huestes políticas.
2.- Los ausentes: Los que no estuvieron fueron la senadora de la República, Mely Romero Celis; el alcalde de Villa de Alvarez, Enrique Rojas Orozco; y el diputado federal del Partido Verde Ecologista, Nabor Ochoa López. La duda es ¿o no los invitaron o despreciaron la invitación?
3.- Los aplausos: Durante el evento, a la hora de la presentación de los invitados especiales, la prensa y los asistentes tuvieron oportunidad de medir la popularidad de los aspirantes. El más aplaudido, Virgilio Mendoza Amezcua en su rol de alcalde de Manzanillo. Por el lado del bando tricolor, los más ovacionados fueron el alcalde de Colima, Federico Rangel, y el subsecretario de Comunicaciones del Gobierno Federal, José Ignacio Peralta Sánchez.
Sin duda, un éxito de Virgilio. Ser el más aplaudido en un evento inminentemente priísta es un logro de alta resonancia. Quedó constancia de que puede ser, así, puede ser, una carta “B” de muchos simpatizantes del PRI.
4.- El destape: Y lo que muy pocos percibieron. El líder de los estibadores, “Chilo” Lepe, tiene ganas de ser de nueva cuenta diputado federal. Tiene los consensos dentro del PRI para buscar esa candidatura. E históricamente, los tres sindicatos de esa central obrera son baterías económicas que dan impulso a los proyecto del PRI en el puerto de Manzanillo.
Esos son, a grandes rasgos, los mensajes que salieron del recibimiento del Primero de Mayo. Y por encima de todos, una sospecha que ronda en el ambiente: Queda la impresión de que los diputados federales Nabor Ochoa y Francisco Zepeda González están vetados por un amplio sector del PRI. Lo que sucedió el jueves pasado, más allá de los disfraces, fue un veto, así de simple, así de fácil y así de sencillo.
Pero el mensaje más profundo de las Fiestas de Mayo sucedió el sábado, cuando Federico Rangel Lozano encabezó un multitudinario evento en el Casino de la Feria. Las crónicas periodísticas hablan de tres mil asistentes. Fue uno de esos llenos históricos en la memoria de los recibimientos, quizás comparable con aquél que se registró el siete de mayo del 2008, cuando Mario Anguiano, como alcalde de Colima, vino al puerto con el traje de precandidato.
Federico movilizó a las estructuras naturales del partido: El magisterio, en su rol de nuevo sector del tricolor, los burócratas del Gobierno del Estado y muchos de los que laboran en el Ayuntamiento, muchos líderes campesinos, muchos dirigentes de barrios y colonias ya bajaron su carta: Van a jugar con el proyecto de Rangel Lozano en el proceso interno del PRI que se avecina.
Pero también, el sábado por la tarde quedó palpable evidencia de lo que aquí habíamos mencionado en diferentes ocasiones: Federico Rangel Lozano y José Fernando Morán Rodríguez han sellado un pacto, han conformado un poderoso tándem político a través del cual el primero busca la candidatura al Gobierno del Estado y el segundo la postulación del tricolor a la presidencia municipal porteña.
Rangel Lozano y Morán Rodríguez se ven como proyecto sólido. No hay, en ningún lado, un bloque con un capital humano tan disponible y tan leal como el que tienen ambos actores políticos. No sabemos en dónde vaya a terminar la alianza, pero hoy por hoy, se visualiza que este tándem tiene en su poder la escritura de las estructuras de poder que simpatizan con el PRI.
Federico Rangel y Fernando Morán tienen en sus manos su propio destino político. Y es que, en política hay una regla sagrada, brutal, inviolable: La voz del pueblo es la voz de Dios. “Fede” y Morán se ven, al día de hoy, como la oferta más vendible del PRI en Manzanillo.
Y en política, lo hemos visto mucha veces, lo que parece es.

MIS POSTDATAS DE ESTE DIA
P. D. 1.- El fin de semana quedó confirmado: Armida Núñez García es una de las principales operadoras políticas del proyecto de Federico Rangel en el puerto de Manzanillo.
P. D. 2.- Sería bueno que alguien les enseñara protocolos a las reinas de las Fiestas de Mayo. Parecen maniquís y se sugiere que interactúen más con los ciudadanos. Pero bueno, al final del día, que no se olvide una realidad: Están sentadas en un trono que no ganaron.
P. D. 3.- Por cierto, una pregunta boba para políticos “agusados”: ¿Qué conocido diputado federal busca convertirse en la nueva contratación del proyecto de José Ignacio Peralta? Dicen, no me crea, que ya le jalaron los oídos sus jefes de siempre. O lo que es lo mismo, sus jefes a los que les debe su carrera política. Una vez más aplica aquélla frase: En política todos tienen dueño. Y todos son todos.
Y ni una línea más.