Punto (.) Rojo


J. Baldomero Díaz Gaytán.-

Hace un par de semanas, en la sede del Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), se reunieron varios de los cerebros electorales que están diseñando la estrategia a seguir por el tricolor en las nada lejanas elecciones del primer domingo del mes de junio del próximo año.

Al hacer un análisis de todos y cada uno de los candidatos a puestos de elección popular que podría presentar el Partido Acción Nacional (PAN) en su oferta política del próximo año, aterrizaron en una conclusión reveladora: La diputada local Gabriela Benavides Cobos es la carta más fuerte que tiene el PAN, es trabajadora, da resultados y, lo más importante, no tiene punto débil desde donde se pueda cuestionar su imagen política.

Alguien de los asistentes a la reunión, que por cierto conoce muy bien Manzanillo, hizo una comparación: “Gaby es el sinónimo de lo que es el maestro Federico Rangel para el PRI”.

Por ello, en las entrañas del Revolucionario Institucional los responsables de la logística electoral están planteándose una interrogante: ¿Con qué enfrentar a Benavides en Manzanillo? Hasta el momento, lo repetimos, en el PRI están convencidos de que la combatividad discursiva del diputado federal Francisco Zepeda podría generar las condiciones para ganar la elección por la alcaldía porteña.

Y existe un asterisco clave en las conclusiones, en las lecturas del escenario: El diputado Zepeda tiene mejores cualidades políticas que Benavides, pero, en contraparte, la figura de la legisladora tiene mayor credibilidad moral.

En este sentido, los responsables de diseñar las estrategias políticas del PRI han empezado a lanzar interrogantes: ¿Quién para enfrentar a Benavides? Hay algunos que están volteando hacia la figura del ex regidor Guillermo Topete Palomera, quien ya se enfrentó a Gaby en las elecciones del 2012 en la lucha por la diputación local en el distrito XII. Incluso, guardados, en los archivos del PRI, existen documentos que levantan la sospecha de que Topete pudo haberle ganado la elección a Benavides.

En efecto, unos días después de la elección del dos de julio del 2012, el abogado Darío Villalvazo Pérez, representante jurídico del Partido Revolucionario Institucional ante el Consejo Municipal Electoral, le envió una carta al entonces presidente del partido en Manzanillo, Alberto Medina Urgell, en donde le hacía referencia a que “jurídicamente perdimos la elección, pero técnicamente la ganamos, concretamente en dos distritos locales, en el 11 y 12”.

Y en su escrito, el abogado Villalvazo Pérez daba datos precisos, después del conteo de votos: “En el distrito 12, el PAN obtuvo 10 mil 790 votos con la candidata Gabriela Benavides; en cambio, nosotros obtuvimos nueve mil 142 votos con nuestro candidato Guillermo Topete Palomera; el PRD sacó mil 306 votos, el PT sacó 132 sufragios; el Partido Verde 428, el Movimiento Ciudadano 179 y la ADC 48 votos.

“Sin embargo, señor presidente, en este distrito 12, fueron votos nulos por haber votado por el PRI-Panal y por el Partido Verde las personas que quizás nos iban a favorecer con el voto y que era gente nuestra, y son en total mil 107 votos nulos en donde estaba tachado el logotipo de nuestra coalición, por lo que sumando los votos nulos a lo que sacó nuestro candidato Guillermo Topete, obtendríamos 10 mil 849 sufragios, mismos que serían suficientes para ganar la elección”.

Ese texto que hace un par de años envió el representante jurídico del PRI ante el Consejo Municipal Electoral de Manzanillo deja hoy profundas lecturas políticas: ¿Por qué no se defendió, por la vía jurídica, la intención de voto que mil 107 ciudadanos habían emitido a favor de Guillermo Topete?, ¿quién tomó la decisión de no pelear en el ámbito electoral esa presumible victoria? Y es que, hay evidencias que apuntan en el sentido de que el Tribunal Federal Electoral ha fallado en muchas ocasiones respetando la intención de voto de los ciudadanos, bajo el precepto jurídico de que en materia electoral, lo inútil no puede viciar a lo útil.

Hoy, con la aparición de documentos que hacen hablar a los votos nulos, aterrizamos en una conclusión de muy fácil lectura: Los números del anterior proceso electoral nos dicen que la brecha electoral que separa a Gabriela Benavides de Guillermo Topete Palomera es muy corta.

Y aunque jurídicamente Benavides ganó la elección constitucional, hoy queda la sospecha de que moralmente, en intención de votos, Topete obtuvo más sufragios que Gaby hace poco más de dos años.

Por eso, hoy más que nunca, las estadísticas ponen a Topete Palomera en la lucha en el proceso interno del PRI. Y no son pocos los que piensan que es él, y nadie más que él, quien garantiza la unidad interna del partido.

Y es que, como se observa el ambiente, en el 2015 el rival a vencer del PRI no será la diputada Benavides, sino las profundas heridas que hoy más que nunca sangran en las entrañas del partido. Las heridas del PRI son internas, y eso, lo saben en Colima y lo saben los precandidatos.

 

MIS POSTDATAS DE ESTE DIA

 

P. D. 1.- Hoy se reúne el Consejo Político Estatal del PRI, a las seis de la tarde, en Colima. La militancia está a la espera de señales políticas. Por lo tanto, hay que estar a la expectativa de los datos que lleguen de la capital del estado.

P. D. 2.- El choque en el Sutsam entre los grupos de Joel Salgado y Roberto Regalado disfrazan, en el fondo, un encontronazo entre el ex alcalde Nabor Ochoa y el diputado local Martín Flores Castañeda.

Habrá que estar a la espera para ver de qué cuero salen más correas. Pero por lo pronto, Ochoa le cobró a Galicia y compañía, la afrenta aquélla de poner los carros de la basura afuera de las oficinas de la presidencia municipal.

El show en el Sutsam apenas comienza. Y mientras son peras o son manzanas, ya son cientos los trabajadores de Manzanillo que gritan a los cuatro vientos: “Vámonos al grupo de Audelino Flores”.

Y ni una línea más.