Psicología de existir en la edad madura


Cuquita de Anda

Tercera y última parte

 

Cuando una persona mayor abre su vida emocional ante nosotros, nuestras reacciones pueden ser tan fuertes y variadas que lleguen a reprimirse, proyectarse o negarse. Y esto, como efecto menos perjudicial, limita las posibilidades de crecimiento y autoconocimiento del paciente y de nosotros mismos.

La edad adulta tiene un gran don, porque la vida nos llena de filosofía los errores transcurridos en la misma nos enseñan a tener más cuidado al pisar en el escalón en que anteriormente te caíste.

La vida en la adultez no es tan sólo sabiduría, el cuerpo ya no te exige ni te pide que lo llenes de tantas y tantas cosas superficiales. Te adaptas maravillosamente a la vida de ser adulto porque aplicas en ello todo lo aprendido. Porque pones énfasis en una meta, los adultos mayores única y exclusivamente tenemos una meta, ver por nuestra salud y ser felices.

Al adulto mayor no hay que tenerlo únicamente en aparte, hay que hacerlo que participe en el trabajo social, en los espacios públicos, en la cultura, la literatura y en muchas, muchas cosas en las que ha estado sumergido siendo joven.

Fernando Quintanar nos da una idea del por qué envejecemos y yo tengo otra idea de cómo no envejecer teniendo el alma y el pensamiento joven y un verdadero equilibrio en tu mente en tu corazón y en tu cuerpo.

Una de las principales quejas de los adultos mayores es la soledad, pero que tal si examinamos nuestro yo interno y nos damos cuenta de que nunca estamos solos, porque nos tenemos a nosotros mismos, es maravilloso el estar con uno mismo, el conocerte, el mimarte, el quererte, hay que hacerlo continuamente, respirar profundo, exhalar, respirar, exhalar por siete veces y estando en estado alfa hay que internarnos completamente en nuestro yo interno. Muchas veces envejecemos del cuerpo y del alma, ¡Que no pase eso, hay que envejecer con mucha dignidad! El alma hay que mantenerla siempre joven.