Predicciones para el sexenio de Peña Nieto


René Macías Zamora*

 

Cuando en el 2012 se consumó la imposición de Peña Nieto en la Presidencia de la República, vaticinamos diversas acciones y situaciones que asegurábamos deberían suceder dadas las circunstancias en las que se dio dicha imposición.

En diversas notas periodísticas se advertía sobre su compromiso contraído con aquellos miembros de la oligarquía que lo llevaron al poder, de privatizar el petróleo. “Quien compra la Presidencia termina por vender el país”.

En diciembre de ese mismo año escribimos: El día primero de diciembre se consumó el fraude electoral que llevó a la presidencia a Enrique Pena Nieto, en medio de protestas populares se celebró la ceremonia de asunción de una presidencia comprada con carretonadas de dinero.

“La respuesta del flamante presidente ante las manifestaciones de repudio fue de represión, de una desmedida fuerza ante un pueblo indefenso. Pero, ¿era de esperarse otra cosa? Imagine usted, amable lector, una disputa ante un inculto e ignorante carretonero, de gran corpulencia, carente de argumentos para defender una posición completamente injusta, su reacción sería seguramente la agresión física, la violencia”.

Esto es, anunciamos la intención de Peña Nieto y el PRI, de privatizar el petróleo y de incrementar la represión y criminalizar la protesta pública. La mal llamada “Reforma Energética”, además de privatizar el petróleo, privatiza también la Comisión Federal de Electricidad (CFE), más precisamente, autoriza la participación de particulares en la producción, conducción y suministro de energía eléctrica.

La desaparición de los estudiantes en Guerrero, las autodefensas en Michoacán, el encarcelamiento de Mireles y del líder de los defensores del agua en Sonora, los 52 ejecutados en Tlatlaya, los bloqueos de los maestros, etc., son algunos ejemplos de la criminalización de la protesta pública y de la represión asociada a la injusticia e inequidad del reparto de la pobreza asociada a la política de reformas privatizadoras.

Y no es que en el PRD tengamos una bola de cristal donde se pueda leer el futuro, no, es mucho más fácil que eso, basta con recapacitar en que a mayor injusticia en el reparto de la riqueza, existirá mayor inconformidad y mayor violencia. Una mayor violencia sin atender la falta de desarrollo, falta de oportunidades ni los reclamos sociales, sólo lleva a más efervescencia social, una mayor represión y la criminalización de la protesta pública.

Es lógico entender que las promesas de disminución de los precios de la gasolina, el gas, la luz, los fertilizantes, son mentiras al igual que muchas otras promesas que nos han hecho. Es lógico por dos razones fundamentales: Porque en la reforma dice claramente que se eliminaran los subsidios a la gasolina y la electricidad produciendo exactamente lo contrario: Un aumento progresivo en el costo de tales energéticos.

Además, tanto Pemex como la CFE son entidades paraestatales, esto es, organismos del gobierno que se encargan (o encargaban) de proporcionar un servicio a todos los mexicanos. Pero al ser vendidos a un particular, esos servicios se convierten en un negocio y todo negocio tiene el objetivo de incrementar las utilidades. Objetivo que sólo se logra disminuyendo los gastos y aumentando los ingresos

. ¿Cuáles son los gastos de esas organizaciones? Los sueldos del personal, principalmente, gastos que se pueden disminuir recortando personal y recortando los montos de los salarios. Los ingresos son producto de la mercancía que se comercia, en este caso, del precio que le fijan a la electricidad. Así, no es difícil predecir que tenderán a disminuir el número de trabajadores y a incrementar el costo de la electricidad, la gasolina, el gas, el diesel, fertilizantes, etc.

¿Verdad que no es difícil adivinar lo que va a suceder cuando se conoce lo que se está haciendo?

Regidor del PRD en el Cabildo*