Pocos colimenses ilustres para la rotonda


Carlos Valdez Ramírez.-

Desde hace tres gobernadores, tuvieron la idea de que nosotros desde la Sociedad Colimense de Estudios Históricos interviniéramos en los nombres que iban a llevar, en la “Rotonda de los Hombres Ilustres”, que aún no se contraía, pero desgraciadamente en el proyecto han intervenido muchas opiniones, teniendo el principal problema para Colima, la poca existencia de gente valiosa para la historia colimense.

Lo anterior fue comentado por el Ing. Rafael Tortajada Rodríguez, historiador y cronista miembro de la Sociedad Colimense de Estudios Históricos, quien comentó que para su sentir, el profesor Gregorio Torres Quintero, es quien debe estar en primer lugar de todos los candidatos que se presenten para formar parte de la Rotonda, debido a que es el colimense de nacimiento, por sus méritos de docencia en el estado y ser el autor del innovador sistema de enseñanza con su método fonético-onomatopéyico.

En ese sentido, nos comentó que los gobernadores también representan un papel importante para el estado, encontrando en su lista personal de candidatos al General Don Manuel Alvarez, el cual desde luego, debería ser incluido en la rotonda por ser el primer gobernante de Colima, el cual durante todo el siglo XIX, fue el único gobernador colimense de nacimiento, hasta que en 1883 llegará al poder Esteban García, abuelo del también ex gobernador Pablo Silva García.

Finalmente, el historiador Tortajada contó que en Colima existieron personajes que le dieron brillo a la Independencia de México, la mayoría de ellos anduvieron nada menos que con José María Morelos y Pavón; por ello el cronista reconoce la labor de tres personajes para ser considerados ilustres; el primero de ellos fue Pedro Regalado, quien fuera autor del título de “Generalísimo”, que fue impuesto a Morelos en Chilpancingo. El segundo personaje fue Ramón Brizuela, quien fuera una persona valiente y luchona, abandonó a su familia para combatir en la independencia, pero desgraciadamente se olvidaron de él; cuando se termina la guerra, él pide que se le concedan una pequeña pensión, pero tuvo la mala suerte de que cuando por fin llegara el acuerdo para que el gobierno independiente se lo otorgará, el ya había muerto. Y finalmente el más brillante de todos, el Padre José Antonio Díaz, amigo del cura Miguel Hidalgo, que para gloria de Colima, Morelos lo escogió para que fuera quien pronunciara el discurso de la Constitución de Apatzingán el 22 de octubre de 1814, donde el insurgente José Sixto Verduzco le otorgó el grado de Comandante Militar de Jilotán, donde siguió con la insurgencia hasta su aprehensión y muerte.