Parque Hidalgo… ¿no merece el plus?


Blanca Calzada

 

Es uno de los espacios verdes más bellos de la ciudad. Las palmeras cocoteras que custodian los senderos le dan el toque elegante. Las parotas centenarias, con sus innumerables “orejas”, de seguro, guardan para sí la crónica de los acontecimientos que han ocurrido en este parque.

El viento, en complicidad con las palmeras, emite un suave sonido que invita a recordar las mocedades atrapadas entre las hileras de árboles de mango y ceibas que simulaban con el pochote esparcir en el aire copos de nieve. El cúmulo de recuerdos hace inevitable preguntarse: ¿Qué sería de aquel árbol de tamarindo que se encontraba a un costado del lago?, ¿le ganaría el cansancio y se perdería en la nada?, ¿a dónde se irían aquellas promesas de amor eterno de los jóvenes estudiantes que se cortejaban a la sombra del palmar?, ¿cuántos vuelos han salido de esos nidos de paja y amor escondidos entre las ramas?

En 1811 fue escenario de la batalla entre las fuerzas insurgentes del colimense José C. Martínez alias “Cadenas” y las tropas realistas del coronel Manuel del Río. Le llamaban El llano de Santa Juana, ahí, los niños jugaban con el viento. Papalotes de papel cubiertos de sueños e inocencia, eran portadores de las “cartitas de peticiones” que intentaban tocar el cielo, en las calurosas tardes de la ciudad de Colima. El vuelo de los pájaros verdes, rojos, blancos o amarillos de papel de china, dejaron de retar a los vientos, para darle el espacio a las plantas de cacao que fueron creciendo generosamente.

En 1885, el Llano de Santa Juana pasó a ser Paseo del Progreso, se cubrió de higueras, ceibas, primaveras, hules, cúbanos, parotas y de una gran variedad de palmeras. Se amplió la calle del Colegio Civil (Revolución) desde este paseo hasta la Alameda (Jardín Núñez).

En el extremo sur, en 1892, se instaló la terminal del tranvía de mulitas que atravesaba el parque para dirigirse hacia el Jardín y continuar por la calle del Comercio -hoy Avenida Madero- hasta la Plaza de Armas, hoy Jardín de la Libertad. El último viaje de este peculiar transporte público fue en 1935.

Este lugar de recreo favorito de los pobladores, con música de la orquesta La Lira de Colima, bajo la batuta del maestro José Levy, fue inaugurado con el nombre de Parque Hidalgo el 5 de mayo de 1912. Se develó la escultura del Padre de la Patria Miguel Hidalgo, obra del artista Leonilo Chávez. Después de la inauguración se organizó en el circuito interior del parque, el “combate de flores”, donde jóvenes de ambos sexos participaban con alegría con el lanzamiento de pétalos de flores. Se organizaban concursos de carros alegóricos, que eran premiados con trofeos de plata. De todo se vivió en este lugar.

En 1924, aviones leales al presidente Obregón lanzaron una bomba que cayó en el parque, donde acampaban combatientes contrarios. Esta es la única ocasión en que la ciudad de Colima ha sido bombardeada.

En 1955, en una convención estudiantil, se formó la Federación de Estudiantes de Colima en el Parque Hidalgo. En 1984, fue inaugurada la Plaza Cívica.

Tanta historia y tanta belleza, ¿acaso no merece el plus de ser engalanada con el funcionamiento de la fuente del lago artificial? Desde hace meses, se ha convertido este espacio en un contenedor de basura y en un foco de proliferación de moscos. ¿El Ayuntamiento de Colima por qué descuida este bello atractivo visual, favorito de todos los colimenses?

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