Parábola de una fiesta


Antonio Flores Galicia.-

Parábola es algo que no sucedió, pero sirve para exponer una doctrina. Cristo utilizó muchas veces las parábolas. La de hoy es de un banquete e invitados a él. En tiempos de Cristo eran importantes y frecuentes los banquetes. Se utilizaban para manifestar riqueza y poder en la sociedad, para competencia familiar y social. Por eso, Cristo dijo: “Cuando hagas un banquete, no invites a tus familiares ni amigos”, eran para asuntos de rivalidad y soberbia.

Hoy se nos dice que un rey hizo un banquete, por la boda de su hijo. Los criados fueron a avisar a los convidados, pero no quisieron ir; mandó a otros criados y tampoco les aceptaron la invitación. El rey se molestó, mandó a sus tropas para que dieran muerte a esos que no aceptaron su invitación. Recordemos cómo eran los reyes de entonces, dueños de vidas y haberes.

Mandó a nuevos criados a los caminos, para que trajeran a buenos y malos, a todos los que encontraran en los caminos. Logró encontrar llena la sala del banquete, pero vio que uno no tenía el traje que debía haberse puesto. Por eso el rey ordenó a los criados que lo ataran de pies y manos y lo arrojaran fuera. Y la expresión final: “Muchos son los llamados y pocos los escogidos”. Tenemos invitaciones externas e internas.

Cristo nos dice con esta parábola: Durante toda la vida estamos recibiendo invitaciones para que vivamos la doctrina que se tiene respecto a Dios y el Hombre, el espíritu y la materia, la conducta. Desde niños hemos tenido llamados: Nuestros padres y formadores, Bautismo, Confirmación, Primera Comunión, Matrimonio, Ordenación sacerdotal, elección para un puesto cívico o religioso, maestros, prensa, radio y televisión; discursos, accidentes, éxitos, fracasos, amigos y enemigos; reuniones parroquiales, sermones, voces internas, etc. Son invitaciones.

Se nos ha dicho y hemos captado que algo está mal, que tu familia anda mal, que tu gobernación está llevando a errores y fracasos. ¿Les has hecho caso a esas invitaciones? Cuántas veces habrás respondido: No voy.

Examínate: ¿Cómo está tu invitación al banquete? Déjate de cuentos y disculpas. El banquete es lo que te vendrá después de la muerte, las invitaciones son ese continuo llamado a que hagas el bien y no el mal.

Ejemplo, cuántos lectores al ver que este escrito era de iglesia, dejaron de leerlo. A cuántos que están desviados en la adquisición y uso de las riquezas, les he demostrado que están equivocados, pero no hacen caso y siguen comiendo taquitos en la calle para ahorrar dinero.

Cuántos matrimonios prefieren el divorcio en vez de resolver sus problemas familiares y se van con otra u otro y continúan haciendo hijos olvidando que son responsables de todos sus engendros. Qué difícil es el control psíquico.

Cuidado: La boda está preparada, están invitados malos y buenos, pónganse el traje de fiesta. Llenemos de convidados, no ocupan cooperar, llenemos la sala del banquete.

Recuerdo una orden que se dio en un lugar de este mundo: “Al que pida que se nombre a una persona en la misa, que pague 45 pesos por nombre”. Debemos invitar a todo el que encontremos para llenar el banquete de invitados. Eso de tener que pagar para recibir instrucción religiosa.