Para reflexionar


Miguel Angel Palomera

Se empiezan a llegar los tiempos y surgen las verdades, las opiniones de una sociedad con hartazgo de verse desatendida por algunas autoridades empiecen a vislumbrar hacia nuevos horizontes, porque como ya lo hemos dicho, el pueblo ve, juzga y espera a que la fecha se llegue y casi siempre tienen la razón.

Hoy en día, el electorado, o sea la población de Manzanillo, jóvenes, ancianos, amas de casa, estudiantes, obreros, profesionistas, empresarios, etc. observan que están naciendo nuevos aspirantes a contender por los diferentes puestos de elección popular y se preguntan quién irá a ser el bueno tanto para la gubernatura como para la presidencia municipal.

Señores lectores, hay quienes dan un porcentaje a “Pico” Zepeda, otros a “Memo” Topete y algunos otros al arquitecto Fernando Morán, secretario de Desarrollo Urbano. Sin embargo, en las últimas semanas y dentro de destacados eventos, como los recibimientos de las Fiestas de Santiago, especialmente el ejido Abelardo L. Rodríguez, se les vio a dos: Rogelio Rueda Sánchez, precandidato al Gobierno del Estado, y en otro evento del mismo festejo, a Guillermo Topete, quien ni siquiera estaba en el estrado cuando la gente lo mencionó con tremenda ovación dejándose sentir el total apoyo de toda esa comunidad y no queda duda que lo tiene del medio rural, es decir, del campesinado.

Los porteños por naturaleza o buenos ciudadanos, siempre saben hacia dónde van, pero al mismo tiempo nunca olvidan una ofensa o desprecio que en su momento hayan sufrido. Lo decimos porque precisamente Rogelio Rueda Sánchez, uno de los 10 precandidatos a la gubernatura del 2015, en su periodo de presidente municipal dejó mucho qué desear en Manzanillo y sus alrededores, pues en la oficina principal de su despacho siempre se le vio más que nada a sus colaboradores, porque él se gastó el tiempo de alcalde de la ciudad paseando o promoviéndose por el extranjero, porque también por ese tiempo traía inquietudes de aspirar al mismo cargo al que hoy busca llegar.

Pero oh, sorpresas da la vida y dice un dicho que no hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla, parece que el pueblo de Manzanillo no quiere saber absolutamente nada de él, pues tienen amargos recuerdos de que cuando se presentaban a las oficinas del Ayuntamiento, cualquiera que ésta fuera, siempre fueron tratados con “la punta del zapato” pero igual sabían que tarde o temprano le podrían pasar factura, porque el otro dicho sería: “Arrieros somos y en el camino andamos”. Son muchos los elegidos y uno será el escogido, pero para eso todavía tendrán que pasar algunos meses, mientras tanto los porteños empiezan a clarear ya sus ideas y a pensar en las virtudes, cualidades o defectos de cada uno de los aspirantes, ya sea a la presidencia municipal de Manzanillo como también a la máxima magistratura del estado, de ahí a entonces, tiempo al tiempo.

Que esté usted bien, estimado lector.