País rico, pueblo pobre


René Macías Zamora.-

México, sin duda, es un país rico en recursos naturales, renovables y no renovables. Tenemos tierras magnificas para la agricultura, ríos para riego y tierras para siembra de temporal. Tenemos bosques con maderas finas, minería, 2.7 millones de km2 de mar patrimonial con abundante pesca, 11,122 km de costa con magnificas playas y destinos turísticos con estupendo clima durante todo el año. También contamos con energéticos como petróleo y gas.

Sin embargo, tenemos también más de la mitad de la población (60 millones) que se debate entre la pobreza y la pobreza extrema, conviviendo con el hombre más rico del mundo. De hecho, existen 37 familias mexicanas en el listado “Forbes”. Lo cual constituye un verdadero insulto para el pueblo y una clara muestra de la inequidad existente en el reparto de la riqueza.

¿Pero sabe qué es lo peor de esta triste realidad? Que no se aprecia la forma o señales de revertir o paliar la situación, actualmente la economía mexicana acumula 21 meses consecutivos de caídas que oscilaron de 0.01 por ciento al 0.06 por ciento, según indican cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) sobre el sistema de Indicadores Cíclicos, en el cual, según el organismo, permite dar seguimiento oportuno al comportamiento de la economía mexicana.

Por lo pronto, los tres primero meses de este año sumaron caídas al hilo debido al bajo desempeño de indicadores como la industria, las ventas del sector comercial, las importaciones, el empleo y el número de trabajadores afiliados al Imss.

Por otro lado, de acuerdo a datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el número de personas que destinan todo su ingreso laboral en la compra de alimentos, pero no puede adquirir la canasta alimentaria se elevó en 3.46 por ciento en los primeros tres meses del presente año.

Este es un índice elaborado por el organismo para medir el número de personas que aún al destinar todo lo que ganan no pueden comprar lo mínimo necesario para alimentarse. Y mencionan que durante el primer trimestre del año pasado se incremento en 3.90 por ciento. El índice es calculado por el Coneval desde el primer trimestre de 2005 y señala que se tiene un crecimiento de 37.14 por ciento para todo el periodo de estudio.

Y es que las medidas que ha tomado el gobierno no son las adecuadas para superar la crisis y activar la economía. De hecho apuntan en sentido contrario, parecen orientadas a incrementar la brecha entre los ricos y los pobres. Es una realidad que no es necesario inventar índices para medirla, es una realidad que a diario sufrimos las grandes mayorías, lo sentimos en cada gasolinazo, en cada incremento de la luz, en cada incremento del gas y a diario en los aumentos de los precios de los productos alimenticios.

En el PRD, a pesar de estar infiltrado por la derecha, buscamos revertir esta situación. Estamos convencidos que la única manera de acabar con la injusticia es cambiando el modelo socioeconómico implantado por los partidos PRI y PAN, modelo denominado “neoliberal”. Modelo que busca la máxima ganancia económica a costa de la pobreza de las mayorías y del deterioro del medio ambiente. Modelo que no tiene como objetivo el bienestar de las mayorías ni el cuidado de los ecosistemas.

Por eso, no hay nadie en los gobiernos de derecha que pueda dar una respuesta satisfactoria a la pregunta: ¿Por qué existen en México 60 millones de pobres si hay suficientes recursos para satisfacer sus necesidades? ¿Por qué hay cada vez más familias que a pesar de trabajar no les alcanza para adquirir una canasta básica? ¿Por qué después de 80 años de gobiernos priístas y panistas continúan las condiciones de miseria y marginación? ¿Por qué continuar con un modelo que ha demostrado ser un fracaso para la economía de las mayorías? ¿Hasta cuándo se revertirá la inequidad en el reparto de la pobreza?

Construyamos un país más justo, acabemos con las leyes que no procuran justicia. Si es necesario construyamos una nueva Constitución, recordemos que estas leyes no están escritas en piedra.

Basta de vender nuestra dignidad, nuestro presente y el futuro de nuestros hijos por 500 pesos o por una tarjeta de Soriana.

Regidor del PRD en el Cabildo de Manzanillo*