“Nunca como ahora, la mujer priísta se siente ignorada”


El PAN gobierna a la mitad de la población del estado de Colima con dos alcaldesas: Manzanillo y Villa de Alvarez

Artículo de Blanca Calzada

En la inauguración del Diplomado de Liderazgo con Perspectiva de Género, el presidente del Comité Directivo del PRI, Rogelio Rueda Sánchez, señaló que en la contienda electoral del 2018, para ocupar cargos públicos, las mujeres tendrán la mitad de las candidaturas, por lo que trabajarán para obtener el triunfo; además, dijo que los procesos permanentes de capacitación servirán a las mujeres para luchar por sus derechos y “nadie mejor que ellas para que luchen por sus derechos y asuman el compromiso de construir una mejor sociedad”.

Hay declaraciones que lo único que reflejan es la resistencia a aceptar que estamos en el proceso definitivo de igualdad entre hombres y mujeres en todos los aspectos sociales y políticos; así que pensar que porque dan algunos cursos de liderazgo o empoderamiento, el partido está cumpliendo con la visión de perspectiva de género, se equivocan.

El PRI es el organismo político más rezagado en este sentido, solo basta voltear hacia los otros partidos para darse cuenta del empoderamiento y del cuidado que se tiene en promover a las mejores féminas.

El PAN gobierna a la mitad de la población del estado de Colima con dos presidentas municipales; una en Manzanillo y otra en Villa de Alvarez, y el PRI ni siquiera fue capaz de colocar a una mujer priísta en el gabinete del gobernador Ignacio Peralta.

Con cursitos no se obtiene el empoderamiento político de las fieles mujeres priístas, sino en los hechos, cuidándolas y promoviéndolas para que vayan ascendiendo y estén en los puestos donde se toman las decisiones de primer nivel, y no ignorándolas, como lo han hechos las dos últimas administraciones.

Pedir a las mujeres que tomaron el diplomado que asuman el compromiso de construir una mejor sociedad, es poner bajo sus hombros una responsabilidad que el mismo PRI no ha logrado en todos sus gobiernos.

Además, Rogelio Rueda, en el sexenio pasado, no tenía ningún rubor en decir públicamente que se oponía a las cuotas de género; es decir, a la igualdad obligatoria para los cargos públicos y no estaba de acuerdo en que hubiera mujeres en el gabinete, porque “el gobernador elige a los más capaces”.

Declarar que las mujeres deben luchar por sus derechos, es como decirles que se enfrenten al machismo y a la misoginia de su propio partido, porque las reformas de las leyes de igualdad ahí están, pero compartir el poder es un constante regateo que a muchas cansa y doblega.

Hay una frase que me cuesta mucho digerir y olvidar, primero porque fue una respuesta a una pregunta directa y, después, porque es lo más negado a la igualdad política entre hombres y mujeres, dicha por el actual secretario de Gobierno, Arnoldo Ochoa: “La igualdad política entre hombres y mujeres no es que estén en el gabinete, sino en las diferentes direcciones de gobierno”, o sea, de ahí para abajo.

La defensa y el respeto de los derechos de las mujeres no se hace con tibieza, sino con vehemencia, pasión y razón, ingredientes que tal parece les falta tanto a la secretaria del PRI, Lizet Rodríguez Soriano, como a la presidenta del Organismo Nacional de Mujeres Priístas (ONMPRI), Julia Jahel Pérez, porque, nunca como ahora, las mujeres priístas se sienten utilizadas, relegadas, ignoradas y engañadas.

Al preguntarle en una ocasión a Francisco Anzar por qué las mujeres de su partido no ocupaban puestos de relevancia, su respuesta fue: “Es que ellas tienen la culpa porque no saben defender sus derechos”.

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