No hay malversación, percepción popular


Raymundo García Galloway.-

La percepción generalizada aquí en el puerto es que Virgilio Mendoza es un político honesto, con una larga trayectoria de servicio público y trabajo social, que le ha dado un nivel de líder carismático y popular entre los diferentes estratos de la población, ciudadanos, empresarios, mujeres, jóvenes, con un estilo de gobierno muy ejecutivo y abierto, que le ha traído encono y animadversión de ciertos personajes de la fauna política porteña, un político autónomo e independiente que no se alinea fácilmente a consignas partidarias o conspiratorias para escalar posiciones electorales.

Al declinar la candidatura al gobierno estatal, mostró determinación para actuar más como un político independiente que como partidista, lo que generó cierto reacomodo de las fichas en el tablero político.

Este cambio, propicia cierta especulación en la alineación de jugadores para las contienda electorales, lo que se traduce en tácticas de ataque para obtener ventaja electoral. Este es el caso del alcalde, quien aspira a la candidatura del distrito XIII, se ve cuestionado por el aspirante priísta al mismo distrito, Sergio Sánchez, quien preside la Comisión de Hacienda.

El manejo de los recursos de un municipio no siempre se realiza de acuerdo a un presupuesto programado, se tiene que cumplir con responsabilidades apremiantes, eventualmente se utilizan recursos de una cuenta para cubrir otras partidas, sobre todo en tiempos de recortes presupuestales y recaudación exigua por el pobre desempeño del crecimiento económico del país, lo que no significa que haya malversación de fondos, de hecho se ha hecho más de lo que se puede con los recursos que se tienen, es palpable y notorio, se puede ver en la continuidad de los programas sociales, la seguridad que ha mejorado, las obras, los servicios que no se han suspendido, al contrario, se han ampliado para llegar a más ciudadanos de diferentes estratos, de áreas urbanas y comunidades rurales, con apoyo social y becas para estudiantes.

Invocar a las instancias de fiscalización federal es desmesurado, lo procedente es primeramente revisar y analizar las cuentas, los rubros en que se han aplicado los recursos, antes de asumir que hubo desfalco, lo que es muy delicado, pues se trata del prestigio y reputación de un respetado y popular personaje, que siempre ha dicho que “se vale meter la pata pero no se vale meter la mano”.

Estos señalamientos están motivados por puro y simple cálculo político e intereses, de camarilla y posicionamiento electoral.

De este trance saldrá airoso Virgilio Mendoza, no cabe la menor duda, sabrá defender su integridad, con carácter, pues ha demostrado tenerlo. De lo único que se le puede acusar tal vez sea de impaciencia para lograr sus objetivos y poco apego al burocratismo, lo cual me recuerda a Salvador Díaz Mirón, cuando dijo: “Los claros timbres de que soy ufano han de salir de la calumnia ilesos, hay aves que cruzan el pantano y no se manchan; mi plumaje es de esos”.