Niños migrantes, una encrucijada política


Alberto Medina Urgell.-

La polémica desatada por las condiciones prevalecientes de los niños migrantes en Estados Unidos (EU), ya es un problema internacional circunstanciado directamente a la política y diplomacia, pues ha pasado de un simple escándalo a un problema mayúsculo para el presidente Barack Obama, y su sistema de gobierno; o como se podría explicar el que pedirá al Congreso un presupuesto de emergencia de dos mil millones de dólares para lidiar con el problema de repatriar y o bien, con el éxodo de los miles de niños migrantes que, según funcionarios de la Casa Blanca, existen en el territorio norteamericano.

Así, Obama notificará al Congreso sobre su petición hoy lunes e incluirá una propuesta para hacer los cambios legales necesarios para facilitar la repatriación de los menores a sus países de origen, la mayoría procedentes de Centroamérica.

El número de menores no acompañados que buscó ingresar ilegalmente a Estados Unidos aumentó, lo que llevó a la administración Obama a declararla una “crisis humanitaria” en un principio, y como no le funcionó su chantajista ventaja de ser un “país poderoso”, hoy se ha convertido, por ello, en una muy enmarañada encrucijada política y diplomática.

Sin embargo, aunque la Casa Blanca tiene previsto notificar al Congreso este lunes, los detalles se conocerán una vez que los legisladores regresen a las cámaras en Washington el siete de julio, luego del receso por el Día de la Independencia.

Tratando que el problema se les haga más superlativo, Obama exhortó la semana pasada a padres de familia en países de Centroamérica a no enviar a sus hijos menores de edad de forma ilegal a Estados Unidos con la expectativa de que podrán quedarse en el país, y sin más advirtió que “éstos serán deportados”.

Esta polémica con los niños migrantes tiene su origen en la promulgación de una ley paternalista aprobada por el Congreso y propuesta por el entonces presidente George W. Bush en el 2008, en la que los menores migrantes que no fueran mexicanos viajan solos y son detenidos por la patrulla fronteriza, tendrían que ser objeto de un trato especial, no previendo que con ello los trasladaban en línea recta al perfil de refugiados políticos.

Hoy en día y dado el craso error político y legislativo con aquella ley proteccionista emitida, los menores, todos sin distingo, deben ser transferidos a un albergue en un plazo de 72 horas tras su detención y, de ser posible, puesto bajo la custodia militar, ya que los albergues fueron habilitados en las bases militares del Fuerte Sil, en Oklahoma; la Base Lackland, en San Antonio; y en la Base Naval, en Ventura, California; o de un familiar en espera de su comparecencia en la corte y ante un juez de migración, que determinara si son migrantes o refugiados, dos cosas distintas y un solo problema verdadero.

De acuerdo con el Departamento de Seguridad Interna desde octubre del 2013 hasta mayo pasado, un total de 52 mil menores de edad han sido detenidos en la frontera con México, además de 39 mil adultos, la mayoría mujeres, con niños.

EN CONTEXTO

La crisis generada por el incremento en las detenciones de menores inmigrantes que viajan solos forzó al gobierno a abrir tres albergues temporales a donde estos menores son transferidos después de su procesamiento en instalaciones de la Patrulla Fronteriza, pero esto no será otra cosa que un paliativo y no la solución, pues aquí es donde se le involucrará de tajo a la diplomacia, acción que por sí sola hace más grande el problema, llevándolo a la búsqueda de soluciones en el ámbito internacional.

Es cuanto.

Regidor por el PRI en el Cabildo.*