Necesarios más albergues y casas solidarias para mujeres

Nora ya llegó al lugar indicado a sus 14 años, hará un alto en su camino, se ahorrará años de sufrimiento, volverá con sus padres, volverá a la escuela y será una gran chica, trabajadora y productiva como las necesita Colima y México. Tengo fe. Lo vi en sus ojos. | Foto: Especial

Su cara muy bonita, de niña de 14 años. Blanca, pelo negro, una que otras pequitas cafés en las mejillas y en la nariz. ¿Y tú qué haces aquí? Le digo cuando la encuentro en el albergue femenil contra adicciones que acudí a visitar. Su respuesta fue una sonrisa tímida.

Vamos a decir que se llamaba Nora, por guardar su anonimato, pero a sus 14 años ya está en tratamiento contra adicciones, y eso me indica que tiene una familia que se preocupó por ella, pero si ella está aquí, allá afuera ¿cuántas habrá a su edad y drogándose? Rompiendo sus lazos familiares, saliendo a la calle a una vida de desmadre.

Nora ya llegó al lugar indicado a sus 14 años, hará un alto en su camino, se ahorrará años de sufrimiento, volverá con sus padres, volverá a la escuela y será una gran chica, trabajadora y productiva como las necesita Colima y México. Tengo fe. Lo vi en sus ojos.

Sin embargo, habrá chicas no con tanta suerte y cuidado de la Providencia. Cuidemos a nuestras mujeres, las niñas, las adolescentes, a todas, las adicciones van en aumento entre nosotras, hagamos más casas amigas, albergues para ellas porque hay muy pocos y por eso tienen que vivir en la calle.

Faltan Centros Especializados en Tratamientos contra las Adicciones exclusivos para Mujeres, que entiendan la problemática, la dinámica de las relaciones con los padres, con los ex, con los hijos. Y faltan Casas de Medio Camino para mujeres que se desintoxican de las drogas, pero no de los problemas familiares y necesitan tiempo y distancia para reencontrarse. No pueden volver a su hogar inmediatamente de un proceso de rehabilitación.

Como periodista siento estas realidades, como sociedad podemos hacer algo y desde el Congreso del Estado se destinen apoyos efectivos para las mujeres marginadas a causa de su enfermedad al alcohol o a las drogas. Que haya más casas solidarias donde puedan refugiarse, descansar y tomar fuerzas para salir de nuevo a la batalla dignas y con la frente en alto.