Mujeres por Manzanillo


Ma. Esther H. de Razo

¡Hola, amiguitas!

Hace unas semanas acudimos al Liceo Colima, invitados por el Iaap, a darle continuidad a una serie de cursos y conferencias versados sobre el desarrollo de programas que orienten y apoyen a las familias que tengan adultos mayores a su cuidado, ya que a medida que el tiempo transcurre, la cantidad se ha incrementado; sin embargo, la calidad de vida no ha mejorado, se sabe que de una población de 58 mil 728 personas en este rango, 27 mil 223 son varones y 30 mil 505 somos mujeres, según censos del estado de Colima.

Lo sorprendente de los resultados obtenidos por los investigadores es que somos mayoría mujeres, pero a la vez, a pesar de haber sido las valientes y las atrevidas en nuestra vida adulta, al llegar a la vejez, somos más endebles y miedosas que los varones.

Se pudiera pensar que lo que ocasiona este miedo es el sentirse vulnerable y muchas de ellas carentes de afectos, recordemos que somos las mujeres las que les inyectamos confianza y seguridad a nuestros compañeros de vida. Al ser la mayoría menores que ellos, nos quedan muchos años de vivir solas y desoladas, por si fuera poco.

Tuve la oportunidad de asistir a un evento familiar en el poblado de Camotlán. Fue una misa ofrecida por el presbítero Martel Buenrostro, quien acudió expresamente, ya que él radica actualmente en Comala, pero anteriormente estaba a cargo de la parroquia de La Candelaria y era amigo personal de la familia de los señores Irene Martínez López y su esposo, Avelino Avalos Martínez, fallecidos hace más de 20 años, primero el señor y seis meses más tarde la señora.

A la misa en mención concurrieron sus hijos: Avelino, Agustín, Reyna, Araceli, Liliana, Angélica, Leticia y Dora, todos ellos radicados en Estados Unidos, quienes por primera vez les fue posible estar juntos en el homenaje que ofrecieron por el aniversario del fallecimiento de sus padres.

Concluida la misa, junto a otros muchos que se llaman “los ausentes”, se ofreció una cena muy concurrida donde mariachi y banda recordaron con melodías a los “presentes y ausentes”.