Mujeres por Manzanillo


Ma. Esther H. de Razo.-

¡Hola, amiguitas!

Cumplir con el amigo “es honroso y digno”. Claro que sí, es por eso que los miembros de Aciman, jubilosos, de acuerdo a lo acordado y pactado, asistimos el pasado miércoles 26 de los corrientes a llevar a cabo, por primera vez, nuestra reunión de trabajo fuera del puerto.

Fue en Villa de Alvarez, donde compartimos con el presidente municipal y los miembros del Cabildo, así como con la sociedad civil, proyectos y programas en pro de la comunidad a la que pertenecemos y por la que trabajamos.

Desde este espacio, mil aplausos y una felicitación muy calurosa para Cecilio Lepe, quien ha sido ampliamente reconocido, una vez más, por su labor incansable, por todos esos que se suman con su esfuerzo y su trabajo al desarrollo de lo más preciado que tenemos: La ciudad y puerto de Manzanillo.

Las voluntarias del Hospital estamos atendiendo, con gusto y respeto, a todas las personas que acudieron al llamado que hicimos para que con su donativo disfruten de una exquisita cena, rifas y del concierto que hoy viernes ofrecerá el Mariachi Cocula, con el barítono Alejandro Lazarinni, en el Casino de la Feria, a partir de las 20:00 horas. Los fondos que se recaben ayudarán a que en corto tiempo se cumpla la meta que nos hemos trazado: Ayudar a que los enfermos del Hospital General cuenten con lo indispensable.

Asiste y coopera con esta noble causa, recuerda que “las manos que ayudan son más nobles que los labios que rezan”.

No cabe duda, ante hechos tan violentos, como los ocurridos en contra de jóvenes, pareciera que se está perdiendo la capacidad de asombro.

Ultimamente se ha activado la Alerta Amber por la desaparición de las que yo llamaría niñas, por su corta edad, ya que muchas de ellas apenas si terminaron su primaria. Afortunadamente no transcurren más de tres o cuatro días cuando las encuentran.

Yo me pregunto si los padres de estas personitas se sienten aliviados cuando se enteran de que nadie se las raptó, nadie las amenazó ni las obligó a nada que ellas no quisieran hacer, simplemente huyeron por decisión propia y aunque parezca imposibles, declaran que están bien, que todos esos días que no sólo sus seres queridos se encontraban angustiados, ¡claro que no!, también la sociedad que se entera, de menos cruzan los dedos o elevan oraciones para que aparezcan sanas y salvas, y resulta que luego confiesan y declaran a los medios que están bien, que aunque apenas remontan la niñez, se encontraban contentas y felices paseando con sus novios.

A la mejor, aunque lo dudo, sus padres respirarán aliviados; tenerlas de vuelta es mejor que saber que se las raptaron los tratantes de blancas o las mataron los que lo hacen por deporte.