Mujeres por Manzanillo


Ma. Esther H. de Razo.-

¡Hola, amiguitas!

De repente y sin previo aviso nos encontramos inmersos en diferentes temas de gran relevancia para los que nos dedicamos al servicio público gratuito, es decir, los de “pago por que me alquilen”.

Aciman, vocal del IAP, voluntaria del Hospital, asistente educativa en el idioma inglés, nivel elemental y hoy como cada tres años, auxiliar en hacer realidad las aspiraciones de alguna persona que pretendan incursionar o extender su desenvolvimiento político, dentro del ámbito priísta.

Hace poco más de una semana me integré al trabajo partidista, ya que como se acostumbra, fuimos todos convocados por distritos, es el XIII el que me corresponde y lo hice animada, sobre todo por el delgado estatal asignado para coordinar los trabajos, amigos personal, el Lic. Luis Gaytán Cabrera.

En esa reunión externé mi preocupación de que a pesar de las luchas que las mujeres hemos emprendido en todo lo referente a la equidad de género, esto no se ha logrado cabalmente.

Ojalá que en esta nueva contienda se refleje, ya que es menester, no sólo que vaya el 50 por ciento de la de nuestro género como propietarias, sino que también se les haga justicia a los que hacemos la obra negra, sin la cual la torre de la democracia no se podría construir.

Para quedar más claros: Que el otro 50 por ciento que les corresponde a los varones también sea de las bases. Es hora que los líderes de las colonias, barrios, sectores y comunidades rurales se vean en las boletas electivas para orgullo de su familia y la gente para la que trabajan. Ojalá se dé, se lo tienen ganado.

Permítanme relatarles algo curioso y que para ser honestos, es algo que no recordaba: Un profesor me comentó que había leído la columna en la que escribí que después de haber estado cruzando los dedos porque el director de la API fuese alguien de Manzanillo, deseo que desde luego se me cumplió, pero que desafortunadamente fue por muy poco tiempo, me dijo que si yo hubiese existido en el año de 1913, con lo apasionada que soy de la política, me habría dado un patacuaz (así se llamaban en aquel lejano entonces los infartos) cuando me enterara que el presidente Pedro Lascurain sólo gobernó nuestra amada República por 45 minutos, de las 17:15 a las 18:00 horas del 13 de febrero de 1913. Fue Victoriano Huerta quien lo desplazó.