Misión de Dios, Casa Hogar Angelitos


Carlos Valdez Ramírez

 

Se debe tener un enorme corazón hacia los niños para llevar a cabo la obra social que Nancy Nystrom ha realizado en Manzanillo, a través de la Casa Hogar “Los Angelitos”, donde en 20 años ha logrado transformar la vida de cientos de huérfanos y niños de la calle y abandonados.

Nancy Nystrom es norteamericana; sin embargo, decidió fundar la casa hogar en Manzanillo porque para ella “fue como una misión de Dios”, dice en entrevista para EL NOTICIERO DE MANZANILLO.

Relató que en 1981 visitó esta parte del país buscando junto con su marido “un lugar para pasar los tiempos fríos”, dado que vivían en Colorado, Estados Unidos; así conocieron Manzanillo y continuaron viniendo año con año quedando encantados con el lugar y con la gente.

En 1995 comenzó a formar comedores comunitarios, pero al siguiente año fundó la casa hogar de tiempo completo, al ver la necesidad de un sitio para recibir a niños desamparados, y de esta manera comenzó la historia de “Los Angelitos”.

La norteamericana no buscó crear una casa hogar más con rígida atención, sino una casa donde se viviera como una familia, donde se brindara calor humano, y se atendiera el alma, el corazón de los niños, se rescatara su valor, su dignidad, y sobre todo se les brindara la oportunidad de una educación.

“Porque cuando recibimos a los niños ellos todos vienen con traumas, por cosas feas que han vivido a pesar de su corta edad. La primera cosa que les decimos es que tienen valor. Ellos dicen ‘Yo no soy nadie. Mis padres no me quieren’. Ellos piensan que la culpa es suya, no piensan que es de sus papás, de la sociedad.  Ellos la toman y hay que trabajar con ellos que son alguien, que tienen valor, dignidad”.

Nancy y su esposo no tuvieron hijos propios, pero han desbordado su amor y cuidado por los niños huérfanos o abandonados, quienes llegan a verlos y quererlos de forma natural como padres.

“A nuestra casa hogar llegan niños por problemas de orfandad, abandono, pobreza extrema, cosas muy difíciles para ellos, muchos no tienen madre, padre o familia que cuide de ellos. Para nosotros no importa la edad, recibimos niños desde 1 año ó 2, hasta 22 y 23 años, mientras ellos continúen sus estudios”.

“La meta de la casa hogar es dar una oportunidad a niños y jóvenes realmente de cambiar su vida. Para nosotros lo más importante es la educación y tratar de dar esta oportunidad a los niños”.

Actualmente, dijo, tenemos 6 menores en preparatoria y 4 en la universidad y muchos más en bachillerato, secundaria y primaria. Al momento habitan la casa 68 menores.

La directora aclaró que atienden a niños que no tienen casa o no los pueden atender sus padres, pero procuran que no tengan problemas con drogas o malos hábitos para seguridad de los menores que ya habitan el inmueble.

Una característica de esta casa hogar es que “no corremos a los niños, si ellos continúan en la escuela, siguen las reglas, nosotros continuamos con ellos; ellos pueden vivir como en una casa normal, de una familia, hasta terminar la escuela. La meta es terminar completamente sus estudios”.

Nancy Nystrom resaltó que la casa hogar no recibe apoyo de ningún tipo, aunque lo necesitan, pero se sostienen con sus propios recursos, con dinero que ella gestiona en México, en Estados Unidos y de sus propios ingresos, para lo cual trabaja las 24 horas gestionando donativos.

“Porque esto es algo que necesito hacer, no soy de las personas que solamente dice: ‘hágalo’ y no hace nada. Por 20 años estoy trabajando tiempo completo en México, en Estados Unidos buscando gente que pueda apoyar a los niños”.

Los gastos son grandes con 68 niños y a veces en los veranos se incrementa a 78 niños; además de pagar predial, agua, luz, cuotas escolares, uniformes, calzado, ropa y todo lo que implica el cuidado integral de los menores.

“Yo tengo corazón para los niños. Mi esposo, gracias a Dios, es como un campeón, él está atrás soportando, porque yo doy todo mi tiempo al proyecto, porque cuando conoces a los niños no puedes salir, no puedes fallarles, son niños con necesidades, pero muy especiales, con mucha inteligencia. Yo me maravillo de que recibimos niños de la calle que con poco tiempo estudiando demuestran ser tan inteligente, y es como un milagro ver los cambios”.

Sin duda, Nancy Nystrom, con su amor desinteresado y dedicación a los niños está creando una de las más grandes obras sociales de Manzanillo.