Más de la Reforma Educativa


Ramón González Pérez.-

Están por concluir las vacaciones de verano que poco a poco la SEP ha ido disminuyendo para agregar supuestos cursos de actualización docente, más ahora con su tan traída y llevada Reforma Educativa, que trae de cabeza al magisterio nacional, pues mientras hay grupos e incluso secciones sindicales que aceptan a pie juntillas lo que les orden sus jefes de la Secretaría, hoy otras que cada día aumentan, que desde siempre se oponen a cualquier cambio que se pretenda llevar a cabo, destacando, por méritos propios, la Sección 22, de Oaxaca, y la 18, de Michoacán, mismas que en estos momentos se encuentran en posesión de los edificios de la SEP en dichas entidades, ahora en demanda de que se les otorguen plazas a los egresados de las respectivas escuelas normales, sin aceptar reconocer que eso es casi imposible, en primer lugar porque no existe el número de plazas solicitadas y enseguida porque no se justifican, pues la demanda de educación primaria ha disminuido considerablemente.

Sin embargo, y pese a que las dirigencias de cada una de las dos secciones, y otras que se agregarán en el país, lo cierto es que estos dizque maestros, ya hicieron su “modus vivendi” en esto de hacer movilizaciones, paros, marchas, plantones y toma de edificios, sin importarles que con su actitud lo único que han logrado es dañar ciudades que son patrimonio de la humanidad, como es el caso de la bella ciudad de Oaxaca.

Llega a tal grado la irresponsabilidad de estos farsantes maestros, que es del conocimiento de todo mundo que en Morelia, desde dos o tres meses se empiezan a preparar para irse al DF, muchas de las veces ni siquiera saben que es lo que van a demandar, pero jovencitas, señoras, maestras de verdad, y toda clase de vándalos, están dispuestos a marchar a la Ciudad de México, seguros de que allá les darán para su alimentación, que la permanencia es lo de menos, nada más se incorporan a cualquier grupo de manifestantes y ahí encontrarán abrigo.

Es tal el cinismo de esta gente, que se comenta en Morelia que hay maestras o mujeres que van a la aventura, que muchas regresan embarazadas, y lo cierto es que sin saber quién fue el autor de tal fechoría, pues son tantos los arrejuntones que no saben cuál cerveza las embriagó.

Pero eso sí, las autoridades centrales no cejan en su empeño por hacernos reconocer que la tan traída y llevada Reforma Educativa es un éxito en aquellas entidades en donde se aplicaron las normas y lineamientos surgidos de tal ordenamiento oficial, incluso siguen programando cursos, seminarios, conferencias y toda clase de instrumentos con el fin supuesto de actualizar a los mentores para que se integren con conocimiento de causa a los nuevos lineamientos pedagógicos.

En Colima se pueden ufanar que los maestros aceptaron la citada reforma, aunque existen, sobre todo en Manzanillo, grupos de verdaderos maestros que no han doblado los brazos y siguen oponiéndose a ella, argumentando situaciones verdaderas, como el sentido de que no se pueden cambiar los procesos de enseñanza y aprendizaje por decreto.

Lo cierto es que quienes estuvimos dentro del sistema educativo nacional, a decir verdad, no hemos visto cambios trascendentes en el acontecer pedagógico, a no ser que los maestros ven con desdén los dichos cursos de actualización, pues argumentan algunos que es más de lo mismo y que los facilitadores o conductores de los trabajos carecen de experiencia docente y en el peor de los casos se trata de maestras jóvenes que fueron comisionadas por favoritismos, compromisos de otra índole o por ser familiares de quienes deciden la comisión.

En fin, que la mencionada Reforma Educativa sólo es uno de los arrebatos sexenales, con un fin que ni quienes la estructuraron sabe en qué va a parar. Pero éste es el sexenio de las reformas y no nos queda otra más que aguantarnos y esperar el tiznadaso que nos vendrá al final del sexenio de Peña Nieto.

Es cuanto.