Manzanillo a través de sus vías, lagunas y el mar


Mayahuel Hurtado.-

LA OMISION: Así como existen pecados capitales en el ser humano, al interior de los aparatos gubernamentales, en donde servidores públicos prestan sus servicios, se generan condiciones que no posibilitan se trabaje con niveles de eficiencia y calidad, ese pecado se le llama omisión, que va desde dejar pasar por alto un procedimiento, una supervisión o dar seguimiento a un déficit de cual se tiene conocimiento.

La omisión consiste en dejar de hacer lo que la ley manda, para los sistemas de impartición de justicia, los educativos, de salud y cualquier otro que sea para la atención o representación del ciudadano. Existen diversos tipos, entre ellos está la omisión al denunciar, prestar auxilio en un accidente de tránsito o situaciones de emergencia, omisión de cuidados a los menores en el ámbito familiar, en situaciones del orden jurídico denominado comisión por omisión.

En pocas palabras, dejar de hacer lo que marca la ley, es un pecado capital que cometen servidores públicos y gobiernos, pero el ciudadano, al no señalar la omisión, de alguna manera se vuelve un sujeto permisor de las consecuencias que se desprenden de no apegarnos a realizar lo que la ley establece.

Sin la intención de generar enredos, la omisión no permite que los gobiernos y los servidores públicos trabajen como está establecido; por consiguiente, el ciudadano no disfruta de los beneficios y protección que la ley manda.

 

CONCIENTIZACION DE CONDUCTORES: Es común ver en las primeras horas del día a los conductores de carga pesada, con uno o dos remolques, transitar por las principales arterias viales de Manzanillo, lo cual está prohibido, pero lo que más causa extrañeza es verlos utilizar, con carga, el distribuidor vial de El Valle de las Garzas y los pasos a desnivel en el Barrio V y el de Fondeport, existen reglamentos para que esas cargas circulen en el puerto por vialidades que cuentan con las cualidades necesarias para evitar un accidente.

La realidad va más allá, tenemos los casos de los conductores de minibuses que siguen conduciendo a exceso de velocidad, manejando de manera imprudente en medio de una tormenta, no refiriéndome exclusivamente al hecho de mojar transeúntes, sino a generar condiciones de inseguridad en zonas que se inundan, pero hay gran responsabilidad en conductores de vehículos pequeños, que viendo que los minibuses pasan con gran dificultad, se aventuran a intentar cruzar y la mayoría de las veces se quedan varados o en casos más extremos, son arrastrados por las fuertes corrientes.

La Delegación de Transportes en el municipio debe valorar estas deficiencias encontradas en los portadores de licencias para conducir y se les apliquen exámenes para los conductores de carga pesada y minibuses y se les retroalimente para que conduzcan de manera adecuada, por vialidades permitidas y en el caso de los automovilistas, que conduzcan de manera correcta, elijan las acciones seguras para manejar bajo una tormenta, sin crear situaciones de riesgo para él y los demás conductores.

INCREMENTAN TRASTORNOS DEPRESIVOS: Ya es mayor la frecuencia de los casos que atienden diversos expertos en el área de la salud mental en los que la depresión juega un papel importante, pues ya se está volviendo común que los pacientes consuman antidepresivos y ansiolíticos, incluso de venta fácil en farmacias y algunos hasta en tiendas diversas.

La gente se está volviendo dependiente a estos productos y a la larga crean adicción, lo más conveniente es buscar actividades que permitan alejar esos periodos depresivos y buscar alternativas en la medicina naturista.

ACCIONES CIUDADANAS: Tras la tromba registrada el pasado lunes en Manzanillo, los ciudadanos afiliados a diversas asociaciones o comités vecinales, ya están teniendo reuniones para acercarse al edil porteño y, juntos, buscar soluciones, sobre todo en aquellas zonas del puerto consideradas foco rojo en temporada de huracanes.

A nadie le queda la menor duda de que no estamos preparados para enfrentar una contingencia ambiental tras el paso de un ciclón tropical, tormenta, tromba, tsunami, entre otros fenómenos meteorológicos.

PROTECCION CIVIL Y SU REALIDAD: Los registros del personal de Protección Civil en Manzanillo nos daban un total de 11 efectivos, pero el día de hoy, al hablar con el titular de la dependencia, me quedé atónita, la cifra al día de hoy es de seis personas para 160 mil pobladores, esto debido a que de manera paulatina se fueron retirando.

Los números son fríos, amable lector, más si consideramos el hecho de un desastre natural, un accidente que requiera de acciones inmediatas, un sismo, tsunami, incendio; somos 160 mil habitantes por lo menos y se estima que en este último año han arribado poco más de mil personas por motivos de trabajo.

La regla dice que se requiere un socorrista, un paramédico y dos miembros de Protección Civil para por lo menos cada 20 habitantes.

Guadalupe Tene está sacando adelante con el mínimo, mejor dicho, con el mínimo inimaginable un trabajo que requiere de mayor apoyo y participación ciudadana. Esperemos ver que se nutran las filas, el beneficio es para todos, hay que iniciar hoy.

PROGRAMA DARE: Ha sido un éxito en las escuelas, este año seguirá coadyuvando a mejorar la seguridad en el alumnado, la prevención de adicciones y evitar los diferentes grados de violencia, protegiendo lo más valioso que poseemos, niños, adolescentes y jóvenes.