Los diplomados olímpicos


Blanca Calzada

 

México participó por primera ocasión en unos Juegos Olímpicos en 1900, con cuatro deportistas que obtuvieron una medalla de bronce. A partir de esa fecha, nuestro país acumula un total de 62 medallas: 13 oros, 21 platas y 28 bronces. En las olimpiadas de París (1924) y en Ámsterdam (1928) no se obtuvieron preseas.

En los juegos de Atlanta, México obtuvo 9 medallas con una delegación de 275 atletas que sumaron 3 oros, 3 platas y 3 bronces. En Río 2016 nuestros deportistas están cargando en sus hombros -cual Pípila- el desánimo nacional, corrupción e impunidad y se están olvidando del águila que reta a los vientos, y de que el primer rival a vencer está en su interior.

La visión fatalista del país que ronda en los diferentes medios, los alcanzó, y con su magra participación nos están demostrando que un país con progreso, paz y éxito en todos los ámbitos lo hacemos todos, o en el sentido contrario, todos contribuimos a hundirlo. El destino final de cualquier actividad personal o global, es un encadenamiento de circunstancias, en donde, cada uno de nosotros, somos un eslabón… para bien o para mal.

Nos molesta la participación de nuestra delegación deportiva porque nos están negando disfrutar los triunfos que la vida nos ha regateado, y porque en el interior de nuestro ser nos negamos a ser perdedores.

Cuando las cosas no se dan como lo esperamos, viene la reacción en cadena de burlas, ofensas, sátiras, de desprecio y hasta de satisfacción perversa de los que esperan -para su provecho político y para calmar los rencores acumulados- el fracaso de México en esta justa deportiva.

Sin entender que somos lo que somos, porque la suma de individualidades forman nuestra familia, sociedad y país, y porque inconscientemente nos negamos a aceptar la responsabilidad de que la proyección de nación es nuestro actuar, que se refleja en el espejo en que nos miramos cada mañana.

En los JO, además de las medallas a los tres primeros lugares de cada competencia, se otorgan diplomas a los deportistas que ocuparon las posiciones del 1° al 8° lugar. Los de sello dorado son para el vencedor, el plateado para el segundo lugar y para los que quedaron en las posiciones del cuarto al octavo lugar, el reconocimiento tiene sello color verde.

Los participantes de México que recibieron diplomas verdes son: Mónica Domínguez, pesas de 58 Kg. (5° lugar); Eva Gurrola, pesas de 63 Kg. (5° lugar); Alejandra Valencia, tiro con arco individual; equipo femenino de tiro con arco (5° lugar); Rommel Pacheco y Jahir Ocampo, trampolín sincronizado 3 metros (5° lugar); Alejandra Orozco y Paola Espinosa, trampolín sincronizado de 10 metros (5° lugar), y Alejandra Zavala, en tiro de pistola a 10 metros (5° lugar).

Esperemos que suban al pódium los deportistas que retomaron la confianza en sí mismos y que a pesar del entorno de críticas, siguen creyendo en sus propias capacidades. La corrupción se escurre como la humedad y entre los directivos del ámbito deportivo no se encuentra la excepción. Este no es el pretexto de la mala actuación de los mexicanos en esta competencia deportiva, pero sí es el detonante para exigir con rigor que las políticas públicas del deporte se apliquen con profesionalismo y con ética.