Los dioses del Olimpo tienen a sus favoritos


Blanca Calzada

El origen de los juegos olímpicos se remonta a la antigua Grecia, donde se hacían fiestas y eventos deportivos para honrar a tres dioses del Olimpo y promover la paz, porque durante esta celebración, que duraba cinco días, se suspendían las acciones bélicas en toda Grecia y en las colonias de Asia Menor y Sicilia.

De los 12 dioses que habitaban el Monte del Olimpo, tres fueron elegidos por los griegos para dedicarles los triunfos obtenidos en las competencias deportivas: Zeus, dios que según la mitología tenía el dominio del cielo y la tierra, su hermano Poseidón -equivalente a Neptuno en la mitología romana-, controlaba los mares y de todo aquello que fuera acuático, y Apolo, hijo de Zeus, el dios más influyente y venerado después de su padre, fue protector de pastores, marineros, arqueros y líder de las musas. Apolo era el patrono del famoso oráculo de Delfos, lugar de predicciones o vaticinios.

Inspirados por Apolo “The Olimpics And Economics 2016”, del Banco de Inversión Goldman Sachs, han pronosticado que la delegación mexicana, integrada por 126 atletas que compiten en 26 disciplinas, obtendrán ocho medallas, de las cuales dos serán de oro.

En Londres 2012, México obtuvo siete medallas, siendo una de oro en futbol varonil. Hay varios factores en que se apoyó este banco, como el crecimiento del país, con mediciones de políticas e instituciones, cantidad de habitantes y desempeño en participaciones de juegos olímpicos anteriores. Pero… hay una situación que importa más que todo lo anterior y es: La actitud reflejada en el espíritu de lucha de los deportistas, la convicción de que el triunfo es posible, de que el rival más difícil de vencer es el miedo, la inseguridad, y de que la definición entre perder y ganar está en qué tan sólida es la convicción de confiar en las propias capacidades, sin importar quién sea el oponente. Y… de la voluntad de los homenajeados.

Tal parece que los dioses del Olimpo nos están negando el pódium. Apolo, el protector de los arqueros, le dio la espalda a quienes nos representaron en esta disciplina. Si no le importó que Aída Román hubiera conquistado medalla de plata en Londres 2012, menos le interesó la suerte de otros arqueros con menos palmarés. Poseidón, con regateos, da esperanzas a la delegación mexicana, al poner en semifinales a dos competidores en remo, para después mandar al sexto lugar a Paola Espinosa y Ale Orozco. Y qué decir de Iván García y Germán Sánchez, quienes en la modalidad de clavados sincronizados de 10 metros fueron despedidos de la premiación.

Entre dioses también hay protegidos y se practica el favoritismo. Michel Phelps, nadador estadounidense, hasta el momento en que escribo esta columna, acumula 23 medallas, siendo 19 de oro. Poseidón, dominador de las aguas, creo que se extralimitó en esta repartición. Usain Bolt, el hombre más veloz del mundo, tiene seis medallas de oro en Juegos Olímpicos. El de Jamaica es imbatible en el atletismo en la especialidad de 100 y 200 metros y en el relevo de 4 por 4.

Perseo, hijo de Zeus, quien eligió ser humano y no dios… ¿le prestaría sus sandalias aladas a Bolt o sería el veloz Hermes o Mercurio, el mensajero de los dioses, el promotor de este atleta? ¡Hay que preguntarle a Apolo!

México está en el olvido de los dioses olímpicos, o… ¿México los tiene en el olvido y en el no me acuerdo a ellos? Pienso que es lo segundo, porque en muy pocas ocasiones se han subido los mexicanos en el lugar de los medalleros, para rendirle honor a estos tres dioses del Olimpo.