Lo menos que puede hacer es disculparse


Blanca Calzada

 

Los latinos que viven en Estados Unidos tienen que hacer valer el poder que tiene su voto para elegir al próximo presidente o presidenta del país más poderoso de la tierra, porque nunca como ahora, la decisión de quién ocupará el sillón de Barack Obama en la Casa Blanca está en manos de los 25.4 millones de hispanos que tienen registro para votar el próximo ocho de noviembre. De esta cifra, 16 millones son de origen mexicano.

Y también, nunca como ahora México y los mexicanos habían sido un eje importante en las propuestas de campaña de las candidaturas presidenciales del país del norte. El postulante republicano amenaza con poner un muro fronterizo que debe pagar México, con expulsar a los inmigrantes, con desconocer el Tratado de Libre Comercio (TLC), con castigar fiscalmente a empresas que generen empleos fuera de EU y un cúmulo más de ocurrencias de un constructor de hoteles y edificios que se inventó a sí mismo como aspirante a presidente y que por los indicadores electorales que no le favorecen, está buscando la manera menos grotesca de ser despedido, porque tarde se dio cuenta de que no está en un escenario televisivo y también, que no se puede aspirar a gobernar al país con más poder en el mundo, con un discurso de violencia, intolerancia, racismo, xenofobia y misoginia.

Este candidato republicano ignora o se hace el disimulado de que los 33.5 millones de mexicanos radicados en Estados Unidos producen el 8% del Producto Interno Bruto (PIB) del país y que pagan al fisco 50 mil millones de dólares anuales y que los 55.2 millones de latinos radicados en ese territorio -incluyendo a los mexicanos-, producen bienes y servicios por un valor de 600 mil millones de dólares, creando millones de empleos.

México es el país de origen de los 35.5 millones que son amenazados y ofendidos sin saber que el peso era conocido en la Norteamérica británica como dólar español, y que millones de monedas de plata que fueron acuñadas en México con el metal que salía de las minas de Zacatecas y de Guanajuato, fueron la base del sistema monetario de Estados Unidos, que en 1785 adoptó al peso o dólar español como moneda oficial, aboliendo el decreto hasta 1857. Por todo esto, lo menos que puede hacer el oponente de Hillary Clinton es disculparse a sí mismo por su ignorancia.

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