Literatura de poder y relaciones cinematográficas en Juan Rulfo


 

Víctor Gil Castañeda

Quinta parte

La novela “Facundo” es de 1845, y el libro “Pedro Páramo” es de 1955. Pueden servirnos como mínimas referencias para comprender esos vasos comunicantes que generalmente se establecen entre los diversos productos narrativos del continente. Parece que los 110 años que separan la publicación de estas obras no hacen más que enfatizar el viejo discurrir de las similitudes históricas, en zonas donde hay rasgos comunitarios, humanos, políticos y económicos, que nos entrelazan.

Por otro lado, sabemos que respecto al libro de Sarmiento se han hecho variados estudios acerca de la barbarie, la civilización, la oposición al neoclasicismo y las incorporaciones de la corriente costumbrista.

De igual manera, podrían tocarse infinidad de asuntos con cada una de las novelas mencionadas que tiene como referencia la figura del dictador o caudillo, pero nuestro problema central estuvo enfocado a una somera descripción de lo que hallamos, sobre el “cacique” y el “caudillo” en éstos dos autores hispanoamericanos.

De los puntos comentados, sabemos que en la literatura con temas de caudillismo o dictadura encontramos siempre: Usurpación del poder, explotación de la incultura del pueblo y preocupación porque continúe en ella el gobierno absolutista, que es el guía en la guerra, el de mayor influencia administrativa y política, que se convierte en derecho y justicia, en el supremo poder que da y aplica leyes a su arbitrio(9).

En este sentido, cabe muy bien la expresión de Octavio Paz de que el origen del caudillismo en América Latina nace con la Independencia. En nuestros días se llaman: Perón y Castro; en México, Obregón, Carranza, Porfirio Díaz, Calles. El caudillo es el héroe de las gestas épicas de Latinoamérica, el hombre que está más allá de la ley, que crea la ley(10).

Pedro Páramo y Facundo Quiroga nos dan los elementos básicos para entender también a Strossner, a Hussein, y a tantos otros personajes reales que habremos de ver convertidos en ficción literaria. Por eso las obras de Augusto Roa Bastos, García Márquez, Miguel Angel Asturias, Ramón del Valle Inclán, emparentadas lejanamente con Fuente Ovejuna, de Lope de Vega, permanecerán ante los ojos de la crítica como esas “obras abiertas” de las que nos hablaba Umberto Eco, en el sentido de que son ramificaciones inagotables, con significados y posibilidades interpretativas que cada época alimentará a su manera y en su propia circunstancia.

 

ORIGENES DE LA CREACION RULFIANA

En febrero de 1994, la Dirección General de Publicaciones de la Unam ofreció al público lector el texto titulado: “Los caminos de la creación en Juan Rulfo”. Su autor, el doctor Sergio López Mena, fue coordinador de la Maestría en Literatura Hispanoamericana, que ofrecieron la Universidad de Colima y la propia Unam en el periodo 1994-1996.

Ubicado en el campo del ensayo y la investigación, el documento de López Mena habla de una paciente y minuciosa revisión de importantes acervos hemerográficos nacionales, además de ofrecerse como una rica vitrina donde podemos encontrar una bibliografía interesante sobre la obra rulfiana, así como sus contextos históricos, primeras publicaciones, datos familiares, amigos, editoriales que apoyaron su trabajo intelectual. Además, incluye referencias precisas respecto a las modificaciones que Rulfo hizo a su propia obra a lo largo de veinticinco años.

El libro de Sergio López Mena está dividido en dos partes, la primera se llama “El México de Juan Rulfo” y nos habla de la fecha exacta en que nació el escritor, los conflictos cristeros en el sur de Jalisco, las secuelas de la revolución, sus primeros relatos en las revistas: “Pan”, “Eos” y “América”, además de contextualizar cómo era México en el aspecto económico, político, social y cultural, allá por los años 40’s y 50’s(11).

En esta parte, Sergio López Mena dice que Rulfo nació el 16 de mayo de 1917, día del santo Juan Nepomuceno, que era el mismo de su padre. Le pusieron Carlos en honor del abuelo materno, por eso en el acta de nacimiento se podían leer los siguientes nombres: Juan Nepomuceno Carlos Pérez Vizcaíno. En el interior de ésta: Juan Nepomuceno Pérez Vizcaíno. Y en su fe de bautizo: Carlos Juan Nepomuceno.

El padre del futuro escritor fue Juan Nepomuceno (don Cheno) Pérez Rulfo, agricultor y dueño de algunos potreros con ganado, cerca de San Gabriel, donde vivían y nació el niño. Sin embargo, el acta de bautizo asienta que nació en Sayula, pero Juan Rulfo señaló que había nacido en San Gabriel y por circunstancias de la Revolución sus padres lo llevaron a bautizar a Sayula. San Gabriel se llama actualmente Venustiano Carranza.

Fueron testigos de su bautizo José de Jesús Pérez Rulfo (hermano de su padre) y María Dolores Rulfo (tía de su padre). El sacerdote fue Román Aguilar.

López Mena dice que la casa de los Pérez Vizcaíno era una de las más grandes de San Gabriel. Como las casas tradicionales del rumbo, tenía zaguán, recámaras y comedor en torno a un gran patio alegre y sombreado.

Cuando Juan Rulfo tenía seis años, su padre murió asesinado. Sucedió una noche en el camino de San Pedro Toxín a Tonaya. En venganza porque don Cheno lo había regañado, cuando sus animales invadieron el potrero de los Pérez -relata López Mena-, Guadalupe Nava le descargó en la espalda todo su rencor y todos los tiros de una pistola. Ebrio, Nava había pedido a don Cheno que lo llevara de compañía, pues era ya avanzada la noche. Su caballo iba unos pasos atrás.

Continuará…

(9) Flores Galicia, Antonio. (s/f). El caudillo en la literatura latinoamericana. (Cuadernos Universitarios. Serie:Ensayos). Universidad de Colima: México, p.6.

(10) Ibid., p. 21.

(11) López MENA, Sergio. (1994). Los caminos de la creación de Juan Rulfo. (“Rulfo y la Revista América”). UNAM: México, p. 59 y ss.

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