Lealtades y traiciones


Mario Acevedo Manzano

 

¿Quién puede ser más traidor entre los que traicionan los ideales y principios de una organización social y los que no están de acuerdo con una camarilla de dirigentes que se sienten dueños del PAN en Colima?

Tal parece que la pregunta anterior es la disyuntiva en la que los ciudadanos deben decidir entre traidores y leales, y vine a propósito por los calificativos de “traidores” que le han indilgado a los diputados Nicolás Contreras, Javier Ceballos y Luis Ayala por formar una nueva fracción parlamentaria en el Congreso del Estado; para empezar, como jueces implacables algunos comentaristas de radio y dirigentes panistas los sentencian como culpables de traición, se les olvida que en la democracia, todos tenemos derecho a un juicio justo, y en éste existe una parte acusadora y otra defensora, por lo que nadie puede ser juez y parte; también, en un juicio justo, existe un juez que después de verificar las pruebas de la parte acusadora y la defensora, dicta una sentencia imparcial, y hasta entonces se puede decir quién es culpable o no culpable.

El PAN es la más formidable fuerza política opositora al sistema priísta de gobierno, Acción Nacional está formado por ciudadanos de clase media, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, cultos y analfabetas, trabajadores y desempleados, empresarios y empleados, en fin, todos aquellos ciudadanos inconformes con un sistema priísta de gobierno que produce millones de pobres y muchos ricos en cada sexenio.

El PAN tiene una plataforma ideológica y política que le da sustento como organización política nacional en donde la persona humana es el fin y objeto de la ciencia política y que debe reflejarse en el bienestar social de todos los mexicanos. A propósito de la doctrina, principios e ideología panista, ¿usted cree apreciable lector que quienes señalan de traidores a los diputados están defendiendo la ideología panista? Desde luego que no, son sus intereses personales los que están en juego, en otras palabras, les vale Wilson el bien común, lo que buscan es seguir viviendo del PAN, pero se debe reconocer que todos los partidos políticos están en la misma línea, ya tiene tiempo que la lucha política no es por un ideal, más bien es por un interés personal de las camarillas dirigentes que se sienten dueñas de los partidos y la “brothercracia”, compadrazgos y nepotismo es lo que prevalece en la nominación de candidatos.

La partidocracia nacional y local es una deformación política que la sociedad civil debe combatir para hacer de los partidos verdaderos instrumentos de lucha social y política; como prueba, le recuerdo el Pacto por México, en donde las dirigencias partidistas se pusieron de acuerdo para legislar sobre las reformas estructurales, tan necesarias para impulsar el desarrollo de las fuerzas productivas y sustituyeron al Congreso de la Unión, humillando a los diputados y senadores como simples títeres de las dirigencias partidistas (saludo con mi reconocimiento a la ex diputada Patricia Lugo por mantener su voto libre de consignas cuando se aprobaron las reformas estructurales), dejando al Poder Legislativo sometido por el presidencialismo en el que Peña Nieto fue el principal beneficiario.

En cuanto a la decisión de los legisladores locales de participar como diputados independientes, es el ciudadano quien debe dar su veredicto con su apoyo o rechazo, pues al igual que cualquier mexicano, los diputados están en su derecho de militar en el partido que quieran y votar las leyes que consideren necesarias para lograr el progreso de los colimenses, así sean las iniciativas del partido que sea.

Hace muchos años, allá por la década de los 60’s, cuando se inició el cambio de ciudadanos de un partido político a otro, el Sr. Enrique Ramírez y Ramírez, buen periodista y compañero de lucha de Vicente Lombardo Toledano (uno de los siete sabios de México, al igual que don Manuel Gómez Morín), don Enrique deja el Partido Popular Socialista y pasa al PRI, lo cuestionaron sobe su decisión y su respuesta fue: Sólo las piedras no cambian de opinión. Le cuento apreciable lector lo que mi amigo Abelardo Ahumada dijo a propósito del mismo tema, palabras más, palabras menos: Cada quien es responsable de ejercer su libertad como mejor lo considere, la libertad es el bien más preciado de cada ser humano. Por lo anterior, estimado lector, ¿quién es el traidor?, ¿el que traiciona los ideales o el que no está de acuerdo a los intereses de camarillas partidistas? Usted decida.

LA PIEDRA EN EL ZAPATO:

En la fotografía donde Jorge Luis Preciado y su grupo se ven disfrutando una comida campestre en Coquimatlán, lo más sobresaliente es el flamante delegado de la Semarnat, Nabor Ochoa, como un integrante más, así como los destinatarios del mensaje.