Las cuotas escolares.


Ramón González Pérez.-

Como cada año, el problema de las cuotas escolares cobra vigencia al término de cualquier ciclo escolar, pues los directores de escuela se complican la vida al inmiscuirse con las Asociaciones de Padres de Familia en el cobro de “cuotas voluntarias” a los padres de familia, condicionando la entrega de calificaciones o la preinscripción al pago de dichos recursos, mismos que, acertadamente argumentan, se usarán para mejoras a los edificios escolares, pues los trámites ante las instancias correspondientes son bastante lentos y pasan dos o tres ciclos escolares para que simplemente les vayan a reparar los servicios sanitarios, que dicho sea de paso, son las cartas de presentación de todas las escuelas oficiales de la entidad.

En efecto, al llegar a cualquier escuela primaria o preescolar oficial, de inmediato se perciben los malos olores que se generan en los WC, pues lo primero que se dañan son las tazas y los intendentes se hacen de la vista gorda y no asean esos sitios; en otros casos, son roturas en los sistemas hidráulicos los que originan tiraderos de agua y los consiguientes encharcamientos por toda la escuela.

Durante mi desempeño como supervisor escolar, fueron muchos los casos en que tuve que intervenir a fin de evitar que el área jurídica procediera en contra de directores de escuela, precisamente en Tecomán, por el hecho de que al inscribir a los alumnos, al mismo tiempo estaban miembros de los Comités de Padres de Familia, exigiendo el pago de las mencionadas cuotas; que a ciencia cierta se justificaban, pues en el caso de una sola escuela, había más de media docena de palmeras con cocos y palapas a punto de caerse y golpear a algún alumno, maestro o padre de familia, en tanto que la SEP no intervenía, el ayuntamiento se hacía de la vista gorda, lo que obligaba a la Asociación de Padres de Familia a buscar la intervención de individuos especializados en el corte de dichas palmeras y para ello había que cubrir sus emolumentos y la única manera de reunir recursos eran las cuotas citadas.

Llegó a tal extremo el caso señalado, que del jurídico me llamaron a la oficina de la Supervisión para informarme que se procedería en contra de la directora de marras, trasladándome de inmediato a la escuela nada más para corroborar que en efecto, se cobraba la cuota antes de ir a inscribir. La directora y la Directiva de Padres de Familia se trasladaron a Colima a informar el porqué de su proceder, y ante la negativa a autorizarles siguieran en su cometido, le entregaron a la titular los recursos hasta ese momento recabados, haciéndole responsable si algún coco o palapa cayera y golpeara a alguien.

Es que en efecto, son tantos los trámites administrativos que se deben realizar a fin de que las instancias correspondientes de SE aprueben la aplicación de los recursos, que son suficientes para la reparación, mantenimiento, pintura y todo lo concerniente al buen funcionamientos de los espacios escolares, que los directores y padres de familia se desesperan y buscan realizar ellos los trabajos para que los espacios en donde sus hijos se pasan gran parte del día, por lo menos sean seguros, limpios y libres de cualquier objeto que ponga en riesgo la seguridad personal.

En oficinas centrales de SE, se han formado diferentes comisiones, departamentos y áreas que manejan los millonarios recursos destinados a tal fin, que resulta todo un galimatías hacer algún trámite, pues al llegar a oficinas centrales, se pierde quien vaya a solicitar algún servicio para una escuela, pues son tantos los empleados que allí laboran que hasta se estorban y se duplican las funciones, siendo allí en donde se diluyen los recursos, llegando un mínimo porcentaje a la realidad imperante.

En vano el secretario de Educación nacional, Emilio Chuayffet, sigue haciendo declaraciones en las que insiste en que no se permitirá el cobro de cuotas voluntarias a cambio de cualquier servicio escolar, si en la práctica no se puede evitar, en tanto existan carencias o fallas en los mismos espacios educativos, por lo que se hace necesaria la participación de los padres de familias en su solución.

Es cuanto.