La vida da segundas oportunidades


Carlos Valdez Ramírez.-

HAY historias de vida apasionantes y hay vidas que sirven de ejemplo para quienes tenemos oportunidad de conocer a los protagonistas. Y hay biografías que sirven como inspiración para comprender que la vida es una eterna rueda de la fortuna.

Hija del ex diputado y líder campesino Armín Núñez Meza y de la señora Margarita García Luna, Armida desde muy joven se caracterizó por ser una mujer de lucha, de entrega, de esfuerzos, de sacrificios, como ella dice: “yo trabajo desde que tenía uso de razón, quizás tenía seis o siete años cuando mis papás me mandaban al campo a trabajar. Junto con mis hermanos nos dedicábamos a la cosecha de mango y de ciruela principalmente. Fueron tiempos muy difíciles pero por fortuna en esos tiempos es cuando se fue forjando mi personalidad, Cuando te enseñan a trabajar desde joven, cuando ves la necesidad en la puerta de tu casa, te das cuenta que la única forma de salir adelante es trabajando. Los únicos dos caminos que conozco para la superación son la educación y el trabajo permanente”.

EL DIA MAS TRISTE

La vida, el destino, la fatalidad, marcó muy pronto y para siempre la vida de la joven Armida: Tenía poco más de 20 años cuando falleció su mamá, “fue el día más triste de mi vida. Nunca te acostumbras a estar sin el ser que te dio la vida. Han pasado casi treinta años y a mi mamá la sigo extrañando todos los días, todas las noches y en todos los momentos difíciles en los que necesitas de un consejo, de una sugerencia o de alguna orientación.

Cuando murió mi mamá tuvimos que asumir una nueva dinámica en nuestras vidas. Yo soy la más grande de las mujeres y me tocó encabezar los esfuerzos de todos los hermanos para salir adelante. Fue una época muy dura, muy difícil, muy complicada. Asumí el rol de jefa de la familia y me tocó conocer las penas, los sufrimientos y los sueños de todos mis hermanos. El día que murió mi madre ha sido lo más triste que me ha pasado en mis 54 años de vida”.

LA POLITICA

La vida de Armida Núñez se entrelazó con la política cuando ella tenía 15 años de edad: “Yo recuerdo que estudiaba en la academia, en donde estudiaba para ser secretaria y cuando tuve que hacer mi servicio social me mandaron a buscar una oficina en donde me dieran la oportunidad de poner en práctica mis conocimientos. Recuerdo que fui a las oficinas del comité municipal del Partido Revolucionario Institucional, que en aquéllos años se encontraban a un costado de la presidencia municipal, en lo que conocemos como la rampa. Me recibió el licenciado Rogelio Rueda Preciado, el papá del senador Rogelio, y me dio la oportunidad de hacer mis prácticas profesionales.

Mi primera campaña en la que participé como activista fue en la de Fernando Moreno Peña, quien era candidato a diputado federal y recuerdo que el candidato era muy joven, era poco más grande que yo, por lo que me sirvió de inspiración y desde ese día pasó por mi mente la idea de ser algún día, integrante de la familia política.

Fue a principios de los años setentas cuando me dieron oportunidad de trabajar en la presidencia municipal concretamente en la oficina de Obras Públicas, fue en la administración del licenciado Alberto Larios Gaitán y desde ese tiempo me nació la idea de que algún día yo tendría la oportunidad de ser política, porque me daba cuenta que desde las oficinas del gobierno se puede hacer mucho para ayudar a las personas”.

En efecto, la vida, el destino, pondría a Armida en el camino de la política, pues dos años después de laborar en la alcaldía, su padre, Armín Núñez, resultaba electo como diputado local por el municipio de Manzanillo: “Ese suceso nos cambió la vida para siempre, pues mi papá fue un hombre que nos enseñó que la política es el instrumento legítimo a través del cual puedes ayudar a las demás personas. Cuando mi papá fue diputado local creo que cambió, en mucho, el concepto que la gente tenía de los diputados, don Armín era combativo desde su cargo, defendía las causas justas y los intereses de los más desprotegidos, don Armín andaba en bicicleta por todo Manzanillo. Mi casa muchas noches estuvo llena de campesinos que dormían ahí, porque al día siguiente mi papá se los llevaba a Colima para atender sus solicitudes y sus necesidades.

Cuando mi papá fue diputado local, ese día tomé la decisión de que si algún día tenía la oportunidad de participar en política lo haría, porque comprendí en esos años las necesidades de la gente y para mí en lo personal no hay mayor satisfacción que ver la felicidad en los rostros de las personas cuando les resuelves algún problema”.

En el año 2002, casi treinta años después de cuando su papá fue diputado local, la política volvió a cruzarse en la vida de Armida Núñez García. Hasta ese momento había practicado la política sindical, habiendo colaborado en las dirigencias de José María Valencia Delgado y Oscar Sánchez Cuevas en la sección VI del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

Pero hace ochos años, por unanimidad, todos los integrantes del Ejido de Campos aprobaron la llegada de Armida Núñez García a la presidencia comisariado ejidal. Ese cargo catapultó a Armida hasta la cumbre del escenario político municipal, porque después las oportunidades llegaron solas como resultado de un trabajo que empezó a llamar la atención de los integrantes de la llamada clase política.

A finales del año 2002, Armida Núñez, como representante del ejido de Campos, fue electa como secretaria general de la Confederación Nacional Campesina, el brazo electoral que el PRI tiene entre la comunidad campesina. Armida estaba en fórmula con Abraham Velásquez Larios, un ejidatario de Jalipa que había sido electo como nuevo dirigente de los campesinos en el municipio de Manzanillo.

El año 2003 fue un año que convulsionó a la política de Manzanillo. Nabor Ochoa López salió del PRI y se llevó con él a varios de los que eran sus principales aliados y operadores políticos, el líder cenecista Abraham Velásquez Larios fue uno de ellos. El sector campesino quedó en esos días herido de muerte, pero rápidamente Armida Núñez en su rol de secretaria general tomó el cargo, asumió el interinato en la presidencia y empezó con el rol de reconstrucción de uno de los sectores más importantes del PRI.

A principios del año 2004, en una asamblea municipal de la CNC, los entonces delegados estatales, Roberto Larios y Rodrigo Vergara asistieron al corazón del cenecismo porteño con la intención de imponer a Francisco Hueso Alcaraz como el nuevo dirigente, pero los campesinos de Manzanillo se revelaron, rechazaron la propuesta y por una inmensa mayoría ratificaron a Armida Núñez como la presidenta del sector campesino del PRI. Y ahí empezaba la verdadera carrera hacia el éxito político.

En el año 2006, Armida Núñez García era la candidata a regidora en la fórmula que presentaba el PRI para la presidencia municipal y que llevaba a Alejandro Meillón Galindo como el candidato a la alcaldía: “A mí me habían dicho que sería la candidata a primera regidora, pero me mandaron al final a la posición cuatro en el Cabildo, porque como recordarán, en ese tiempo se le ofreció mi posición a Francisco Santana Ochoa, quien había llegado del PAN a fortalecer al equipo del PRI. En esa elección fui la sacrificada y no llegué al Cabildo por décimas del porcentaje de votación. Las instancias electorales le dieron a don Alfredo Woodward esa posición política”.

Dicen que la vida es una rueda de la fortuna y a Armida Núñez la oportunidad le llegó tres años después, en el 2009, cuando fue candidata a diputada local: “Ese proceso electoral lo disfruté mucho, lo ganamos porque tuvimos de nuestro lado al licenciado Nabor Ochoa López. Es impresionante como quiere la gente a Nabor en los barrios y en las colonias. Yo soy una de las convencidas de que el triunfo, el carro completo que obtuvo el PRI en Manzanillo en las elecciones de hace un año se lo debemos a Nabor Ochoa, él con su popularidad y con su prestigio político nos jaló a todos y por eso ganamos”.

Hoy Armida Núñez García es diputada local por el distrito XI, que tiene como cabeceras distritales las comunidades de Salagua, Santiago y Camotlán de Miraflores. Nunca en la historia de este distrito nadie había sacado más votos que Núñez García. Y ella se siente feliz, “porque es una posición desde la que puedes ayudar a la gente. No hay una mayor satisfacción para mí que el ver el rostros de las personas cuando les resuelves algún problema”.

Sobre el futuro, en donde se le menciona con insistencia como precandidata a la presidencia municipal de Manzanillo, Armida Núñez es muy cauta en sus expresiones: “No sabemos lo que hay hacia adelante, en el futuro de corto plazo. Desde luego que me gustaría ser candidata a la presidencia, pero también estoy muy consciente de que el camino es muy difícil. No estoy obsesionada. Las enseñanzas que me ha dado la vida, una de ellas, es que en política hay que saber adaptarse a las circunstancias.

LA GRAN BATALLA

La verdadera historia en la vida de Armida Núñez García no está en la política. A principios del año dos mil se le detectó un agresivo cáncer de mama que la puso a las puertas de la muerte: “Fue un tiempo muy difícil. En mi casa se han presentado tres casos de cáncer de mama y cuando el oncólogo te dice que has dado positivo a los exámenes de cáncer la vida te cambia de manera muy radical.

Yo recuerdo que me llamó el médico y me explicó cuál era la situación. En un principio cuando te informan que tienes cáncer te llegan muchas dudas de manera automática. Yo en lo que pensaba era en mi hija Elisa pero también mi hija fue mi factor de motivación. Yo recuerdo que le dije al médico que estaba lista para ponerme bajo sus órdenes y no que te queda más que ponerte en las manos de Dios, sabes que Dios te va a ayuda y sobre todo nunca perdí las ganas de vivir y de salir adelante.

Por ejemplo, a mi un día el especialista me dijo que la única opción que tenía para salir adelante y poder superar a la enfermedad era quitarme el seno y no tienes opción, yo le dije adelante doctor, estoy en sus manos y confío en que usted me va a sacar adelante. Por ejemplo yo recuerdo mucho que cuando a mi me iban a operar, estaba una mujer muy joven que dijo que ella no se iba a dejar que le quitaran el seno afectado, que porque estaba muy joven y tenía marido. Al final no se operó y falleció. Han pasado casi diez años desde esas fechas difíciles pero me siento muy feliz, muy satisfecha, porque Dios y la vida te dan nuevas oportunidades. Cuando te sucede algo tan grave, tan delicado, aprendes a ser mejor persona. Nunca vuelves a ser igual”.

En el presente, la maestra Armida Núñez García es la diputada local por el distrito electoral número once y no son pocos las que la consideran como un serio prospecto para ser la candidata del Partido Revolucionario Institucional a la presidencia municipal de Manzanillo en las nada lejanas elecciones del año 2012. Hija de un diputado que causó época, como lo fue don Armín Núñez Meza, al día de hoy se considera una mujer afortunada, “porque hago lo que me gusta y porque tengo un trabajo desde donde puedo ayudar a las personas que lo necesitan”.

Por ser una representante popular que goza de un gran prestigio. Por ser una mujer que se ha convertido en ejemplo por su tenacidad. Por esas razones es que El Noticiero Manzanillo la coloca en su galería de Rostros de El Bicentenario.