La Tertulia


Mayahuel  Hurtado

En esta tertulia hablaremos de los personajes no tan principales en un espectáculo circense y reitero, cualquier comparativo es sin el afán de agraviar a nadie, sólo con la única intención de ofrecer una opinión diversa, en la que el lector pueda disfrutar. Esta es la tercera llamada… comenzamos…

En el circo están aquellos payasitos que hacen mofa de las realidades, la sátira es el platillo principal, la vinculación con la realidad y eso hacen algunos compañeros periodistas. Las plumas se catalogan en diversos matices, algunas llevan tonos muy tenues, otras muy rojas y algunas con un verde intenso, que sin rayar en la fluorescencia se aprecia perfectamente.

Este conjunto genera diversos enfoques de opinión, pero regresemos al escenario y observemos a los payasitos; hay tres, dos de ellos animan al público, otro más ejecutará con filo su actuación en el tradicional número de los cuchillos, en un viaje divertido nos llevan a reflexionar que la vida es un contraste de opiniones diversas y llevarán a su entarimado a aquel personaje que de motivos para hacer de sus acciones una artículo de opinión.

Pero al terminar viene el personaje que todos esperan y es el domador, pero de bellos ejemplares, que tiene gran imaginación para causar agrado en quien lo observa, toca el turno al arquitecto Fernando Morán, quien trae a las cebras, camellos, ponys, caballos percherones, elefantes, llamas, caninos, monos araña y una diversidad de especies que es sin duda lo que hace que el circo tenga esa “gracia” para añorar su llegada cada temporada.

Cabe mencionar que este tipo de domadores son muy carismáticos, inspiran suma confianza e inyectan un toque de alegría a los presentes. Un talento que ofrecen es sin duda el de enseñar diversas “suertes” a los animales, esa inteligencia y armonía que es perceptible y sin olvidarnos que son los que más atraen gente al circo, que si lo vemos como votos en elección, puede resultar un personaje muy rentable.

El trapecista es otro de los personajes importantes, brinca de un lugar a otro, todos lo observan y se pierde en los oscuros del escenario, y le viene bien a Daniel Cortés, quien ha comenzado desde abajo, tocando el aserrín con sus pies, colocando la magnesia en sus manos y ascendiendo paulatinamente para ejecutar sus mortales, brincar de un trapecio a otro y tomar posiciones ascendentes de manera discreta. Es un genio para avanzar y es de los personajes circenses el de mayor impacto para el espectador. Verlo resulta agradable y todos emiten buenos comentarios de sus giros, maniobras y de cómo reta con valentía al destino al quedarse suspendido en el aire donde equilibra y sostiene su cuerpo con la fuerza de sus empeines. Es sin duda una pieza clave para que el circo tenga una temporada exitosa.

El acróbata del trampolín es carismático y genera la admiración de los demás, es el turno para Francisco Zepeda, que al iniciar su carrera política fue la presentación del año. La fuerza como sus pies caían sobre el trampolín y el impulso lo llevó a tener piruetas en el aire que acapararon miradas, su error fue desafiar a la ley de la gravedad, pues aunque sus saltos lo llevaron a tocar el techo de la carpa del circo, se olvidó de un principio muy básico: “Todo lo que sube tiene que bajar” y con su energía y saltos diseñó un telón de fondo futurista que se fue difuminando, pues decayó su técnica y se dedicó a brincar, girar, tocar el techo y caer en el mismo lugar.

Así es, apreciable lector, en un tiempo, muchos pensaron que “Pico” Zepeda era el candidato natural a la alcaldía de los comicios del 2015, hoy la gente que vio en él una esperanza, se encuentra totalmente desconcertada. Ya no impacta su evolución en el escenario y al tener de comparsa a un poderoso personaje polifacético, vemos a un Zepeda confundido y transformado, en algo que él y sus seguidores, aún no pueden entender. ¿Volverá a ejecutar esas piruetas acrobáticas que a todos dejaron sin aliento?

Al día de hoy se le observa poco cómodo, perdió el brillo de su mirada y su sonrisa se redujo a un gesto que deja ver la preocupación por retomar el sendero para resurgir en el espectáculo.

Hay dos mujeres que en el circo son una gran atracción, una de ellas es la contorsionista, quien a todos impacta por el dominio de su rutina y la capacidad de mantener atento al público. Este personaje se lo daremos a la querida Gabriela Benavides Cobos quien con su número e ingenio mantiene atento en cada movimiento al espectador.

La disciplina y la constancia han hecho de ella un personaje muy interesante, que esperemos se mantenga a la altura de su mesa de cristal donde ejecuta su rutina, no más arriba ni tampoco más abajo, esperemos que ese equilibrio siempre sea su mejor carta de presentación, la que el público disfruta y espera.

La otra mujer es la que es el personaje que intercambia vestidos de manera simultánea y sólo por unos instantes podemos apreciarla, es la regidora Celsa Díaz Zamorano, quien acapara miradas en un número basado en el glamour de sus vestidos, accesorios y escenarios artificiales y su sonrisa; su madurez y creatividad la emplea para darle un giro a la función, el destello de sus vestidos y el cambio entre uno y otro dura muy poco, pero dejan un agradable recuerdo y arrancan suspiros, a pesar de que sus números son muy breves, demasiado breves, no debemos olvidarla, está presente entre los personajes principales para una función exitosa.

Cierro la función del circo con un personaje muy importante que es ampliamente conocido por todos, me refiero al administrador del circo, a quien cuida las cuentas y los dineros, el hombre que genera la confianza, quien restira los billetes para que alcancen y que con un toque bondadoso soluciona las necesidades del espectáculo y lo que en él interviene para que todo funcione bien; es el ingeniero Héctor Iván Dueñas García, el Oficial Mayor, quien poco se lee en columnas, pero de unos meses a la fecha, es un personaje muy buscado por la ciudadanía.

Lo vemos sonriente, dispuesto, con una gran nobleza, misma que irradia de un seno familiar ejemplar, eso ha generado que la gente lo imagine en otro sitio de mayor responsabilidad para atender a las necesidades del pueblo, no lo perdamos de vista, pues como en todo espectáculo puede este personaje ser generador de grandes sorpresas.