La solución somos todos


Blanca Calzada

 

Retomo esta frase que en 1976 utilizó José López Portillo durante su campaña política como candidato a la Presidencia de México -representando al PRI- para reflexionar sobre el hecho de que el progreso y bienestar social de nuestro país no es un asunto que compete sólo a los gobernantes o partidos políticos, sino que requiere la participación de cada uno de nosotros.

México está inmerso en una descomposición social, política y moral que requiere de una pronta solución. Son muchos los acontecimientos negativos que nos están dañando y envolviendo en la incertidumbre de lo queremos como nación. La corrupción, desapariciones forzadas de personas, violencia, secuestros, impunidad, violación a los derechos humanos, manifestaciones, devaluación del peso y el desprestigio a nivel internacional de nuestro país son acontecimientos que nos tienen atrapados en un túnel, donde aún no vemos la luz que nos muestre la salida.

La frase utilizada por el ex presidente, con el tiempo, la voz popular -ante la cínica corrupción del mandatario-, la reinventó, para hacerla suya como: “La corrupción somos todos”. Y de hecho así sucedió, porque este mal que nos está carcomiendo se da con el encadenamiento de complicidades que se practican en todos los ámbitos de la sociedad: En la política, en las empresas, en el clero, en el deporte, en la burocracia y en la vida cotidiana.

La manera más efectiva de terminar con la corrupción es rompiendo los eslabones de la cadena de complicidades. Si queremos dar fin a la violencia, en lo personal tenemos que controlar el enojo y la frustración. Si queremos respeto a los derechos humanos, detener las desapariciones forzadas y limpiar la imagen de desprestigio y la impunidad, hay que exigirle al gobierno que cumpla con su razón de ser y que conduzca al país con dignidad, eficacia y justicia.

La construcción de cualquier proyecto, meta o sueño, empieza a crearse con la palabra, porque la palabra se materializa y es génesis de lo que existe. Los que utilizan las redes sociales o los diferentes medios de comunicación para hacer sátiras, burlas, parodias o memes de cualquier hecho para regocijarse de los errores de otros, sin aportar en contraparte algo positivo, están frenando los esfuerzos por salir del “túnel”.

No se puede dar grandeza a México si no se visualiza esa imagen, no se pueden resolver los problemas si no nos involucramos cambiando nuestra actitud de pesimismo y fatalidad por el de esperanza y optimismo. Si queremos realmente ser libres, tenemos que entender que este poder consiste en hacer todo aquello que no cause perjuicio a otros.

La solución de los problemas que nos aquejan está en nuestras manos, en cada uno de nosotros, aportando lo mejor que tenemos y teniendo la confianza de que México está hecho para trascender en el mapa mundial, siempre y cuando hagamos nuestro aquel eslogan que dice: “La solución somos todos” y no sólo como una frase hecha, sino como una práctica cotidiana.