La sociedad es como la hicimos


Antonio Flores Galicia.-

Hay dos aspectos que urge tener ante nosotros: Yo y el otro. Cantamos: “Nada ganas con llorar”; decimos: “Yo soy el arquitecto de mi propio destino”, “caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. Pero hay un serio mundo que hicimos, están: Fama y dinero. La verdad la tienen los de buenos puestos en el Estado y en la Iglesia, como maestro o director, encargado o responsable, padre de familia o coordinador. Así las cosas. Y, como esto es general, no encuentras a quién decir: “Eso está mal”.

Para descansar un poco y ayudar a algunos, escribo algo de cómo hablan jóvenes y muchos adultos:

“Como ayer merqué cinco gabrieles, me sentí papi por haber salido de mi gachez. Un gachupín se pasó de lanza. Venía arrebujado con trapos llenos de gallinas pintas, como si fuera galleta. Me busqué la lana… pero me dije, con ese de los que disparan de pura caca, nada es derecho; no sirven ni para un desahogo de la conciencia”. No sé si le están entendiendo, así hablaba ese morro. “Me fui al desaguadero. El que estaba en la descansera medio desconchinflada, me pidió tres varos. Penetré, pero todo era un desgarriate. Un desguanzado estaba deshidratándose y de un descontón lo puse en su lugar, porque se estaba demandando sin desparramar el vidrio sobre el WC, por lo que el desplacador se encargó de él”.

¿Le vas entendiendo? Tú no hablas así, pero son cientos y miles de mexicanos, sobre todo jóvenes que así hablan. Y, ¿del cielo van a venir los que corrijan eso? “Ese morro, como es muy dientón, siempre se cuida del diferencial en esos lugares. Ni que fuera discípulo para disparar a cualquier bulto. Traigo buenos rieles. No seas Cleofás ni chumpio. Traigo mi panchito y me alimento de blanca. Nada de manuela. Pura drema conmigo. Jala, vato, no seas dupa”.

Pero, no solamente nos reíamos de estas conversaciones de muchos chavos. Pronto serán los gobernantes, los guías y responsables en la sociedad. Por eso, podemos llegar a aspectos peores, por nuestro descuido. Hay algo más:

Un correcto dice: “Qué hermosos ojos tienes”, el chavo: “Déjame ver tus fanales”. “Mi tío es contrabandista”, el chavo: “Mi tío se dedica a la fayuca”. “Mi papá tomó licor anoche”, el chavo: “Mi papá fajó anoche”. Vean la diferencia de expresiones: “Qué hermosa es la cara de mi novia”, el chavo: “Mi novia tiene buena fachada”. “Qué bellos ojos tienes, Lupita”, el chavo: “Déjame ver tus fanales, mi chava”. Dicen: “Ve a cambiar la morralla”, el chavo dice: “Me dieron pura feria”. Y eso es el lenguaje; la actuación, ni decirlo.

Qué diferentes son las expresiones correctas y las desviaciones que se han hecho para la comunicación oral: “Anoche llegué borracho”, los chavos dicen: “Anoche llegué firulais”. Los hijos pequeños escuchan a sus padres, que así hablaron: “Compadre, ¿eres devoto de la muerte?”, le responde: “Soy devoto de la flaca”; “el cuate con quien andas, es muy afeminado”, si fuera un chavo, diría: “tu cuate es muy floripondio”. Un correcto dice: “Voy a trabajar de bombero”, nuestros chavos dicen: “Voy a trabajar de fósforo”. Vean la diferencia en las expresiones: “Ayer nos tomamos cinco cervezas” o “nos tomamos cinco chelas”; “me quedé sin un centavo” o “esto está bien furris”; “el policía sacó su pistola” o “el policía sacó su fusca”; “mi maestro es muy regañón” o “mi maestro es muy frijolero”. En vez de decir: “Ando enfermo del falo”, dicen “Tengo mal el filiberto”; “traigo mucha hambre”, “traigo mucho filo”.

Recordemos. La familia es el corazón, la sangre y el aliento de lo que es responsable el Estado y lo que es responsable la Iglesia, es la sangre y el aliento de la sociedad. Allí nacemos y crecemos, nos desarrollamos y maduramos como personas humanas, se aprenden los valores que van a guiar nuestra vida. Allí aprendemos a amar, cuidar, promover, defender. Pero se ve con tristeza que estamos en una etapa de la historia en la que hay confusión. Quien posee un gobierno, piensa, busca y cuida solamente fama y capital. Lo he escrito cientos de veces, ni decir se puede lo referente a la verdad y, en el aspecto de la economía, se aprueban y cuidan las leyes que dan economía.

Qué mal le va a una persona juzgada en un campo que da fuerte economía, como lo referente a la pederastia. Como esos juicios dan mucha economía, son buscados y preparados, como si fueran la mayor maldad del mundo, hasta leyes se hacen para la realización de verdaderas y grandes maldades humanas. Todas las maldades y juicios, actualmente, aunque me digan que no es cierto y se puede demostrar, están en torno a la economía. Eso de la ayuda quedó atrás, ni decirlo se puede. Equilibremos nuestra conducta. Busquemos el mejoramiento de nuestra sociedad.