La pobreza es hereditaria


Dr. René Macías Zamora.-

LA desigualdad y la pobreza son un círculo vicioso donde se encuentran prisioneros la gran mayoría de los mexicanos. De hecho, la pobreza en México es hereditaria gracias no a la genética, si no gracias a las leyes, reformas, iniciáticas, reglamentos, estatutos, decretos y demás documentos que buscan regir la vida socioeconómica del país. Desafortunadamente en México donde existen pocas oportunidades y escaso desarrollo, las probabilidades de que una persona de escasos recursos cambie su situación económica y la de sus hijos  a través del sueldo obtenido por su trabajo, son matemáticamente despreciables.

Imagine usted a cualquier empleado como hay millones, bajo las actuales circunstancias económicas del país, su nivel de ingresos difícilmente son suficientes para alimentarse y darle de comer a su esposa e hijos, el porcentaje del sueldo que dedica a este renglón es cercano al 80% y cada vez se incrementa más (gracias a los gasolinazos, aumento de impuestos, inflación, etc.). El vestido, la vivienda, el esparcimiento, son requerimientos que pasan a segundo término y cada vez  son satisfechos en menor medida. La educación de los niños se limitará a la que recibirán en las escuelas públicas. El nivel preescolar, la enseñanza primaria y secundaria son cubiertas con algunas dificultades, sin embargo el bachillerato y la universidad se convierten en una meta prácticamente imposible porque a pesar de que el estado las ofrece a través de las universidades públicas, son estas cada vez más costosas y la inmediatez de los problemas domésticos obligan a los jóvenes a buscar trabajo para costearse sus estudios y contribuir a la economía del hogar. Terminando por ser más importante esta contribución a  las finanzas familiares que el estudio, situación que lo orilla a abandonar la escuela para dedicarse de tiempo completo al trabajo. Escenario que permanece un lapso relativamente corto de tiempo, dado que el joven o la joven termina por establecer su propia familia y así, repetir la historia una y otra vez en un círculo con un radio cada vez más estrecho.

¿Sabe, amable lector, a qué se debe esto? Si México es un país con una gran riqueza en forma de recursos naturales: Agricultura, pesca, bosques, turismo, comercio, minería, petróleo, etc. En gran medida se debe a la gran desigualdad que existe en el reparto de la riqueza. Así, la desigualdad en México triplica a la que se registra en otros países, como los países miembros de la Ocde. La manera convencional de medir esta desigualdad es comparando el ingreso del 10 por ciento más rico de la población contra el 10 por ciento más pobre. Y este dato en México indica que ese 10% más rico se adueña 26 veces lo que el 10% más pobre. Para los otros países miembros de la Ocde el ingreso promedio del 10 por ciento más rico es nueve veces mayor que el promedio del 10 por ciento más pobre. Este dato de desigualdad ha aumentado sensiblemente ya que  hace 30 años era de seis o siete veces, lo que indica que el modelo económico que se implantó en el mundo alrededor de los años ochenta del siglo pasado ha resultado claramente benéfico para los ricos en detrimento de los más pobres de las poblaciones.

Es por eso que es importante buscar terminar con la inequidad, con la injusticia en el reparto de nuestra riqueza. Sin embargo, esta desigualdad no es casual, ni es por designio divino ni es “porque dios así lo quiso”. Esta desigualdad se debe al modelo socioeconómico conocido como modelo “neoliberal”, modelo que algunos economistas lo llaman “guerra contra los pobres” y que fue impuesto en México por el PRI, seguido por el PAN y nuevamente reforzado por Peña Nieto a través de sus “Reformas Estructurales”.

Así como la desigualdad no es casual, su solución tampoco será casual. Para terminar con la inequidad, es necesario dejar de apoyar a los partidos que implantaron y sostienen dicho modelo. Es necesario dejar de vender nuestro voto, nuestra dignidad, nuestro presente, nuestro futuro y el futuro de nuestros hijos. La pobreza continuará siendo hereditaria mientras nosotros sigamos agachando la cabeza y votando por los mismos de siempre. ¿Ese es el futuro que quieres para tus hijos?

En el PRD festejamos este 5 de mayo nuestro 25 aniversario. A pesar de ser un partido relativamente joven, nuestra organización tiene una gran historia, no ha sido fácil porque desde su registro hemos sido portavoces de los más desprotegidos, hemos denunciado las afrentas al pueblo, hemos mantenido siempre una actitud crítica  hacia las políticas que atentan contra las mayorías y nos ha costado ataques constantes, verdaderas campañas de descredito y sobre todo nos ha costado un sinnúmero de vidas de nuestros líderes en diversos rincones del país. Sin embargo, seguiremos de manera incansable la lucha por un México mejor, por un México más justo. Es necesario resaltar que no estamos “cortados por los ángeles”, reconocemos y asumimos nuestros errores, pero es innegable que nuestra lucha no ha sido en vano y ha permeado todos los niveles de gobierno, frenando, en muchas ocasiones, políticas contrarias al interés de las mayorías y forzándolos, en otras ocasiones, a impulsar programas en beneficio de los más desprotegidos. Así, sin duda, tenemos un balance positivo que nos impulsa con mayores bríos a continuar en la ruta y los objetivos trazados desde nuestra constitución como partido. Somos la opción de gobierno que garantiza el cambio hacia una ruta de mayor justicia y equidad.

Sí hay de otra!!