La Panga


Mayahuel Hurtado.-

Ayer cayeron 133 milímetros de lluvia en Manzanillo y se preguntará usted, ¿qué de especial tiene eso? Pues mucho, es la cantidad de agua que ha dejado el paso de algunos ciclones tropicales; en definitiva, cantidades que por mucho que estén preparadas algunas colonias o zonas, no se puede evitar una inundación.

La zona rural de Manzanillo fue la receptora de la furia de la naturaleza que, tras un frente frío, dejó una lluvia que en algunos sembradíos y sitos dedicados a la crianza del ganado, lo que generó pérdidas en los pequeños agricultores y ganaderos de Manzanillo, quienes salieron muy temprano a hacer un análisis de sus tierras.

En zonas como Tepalcates, Campos, El Centinela, la zona norte de Santiago, Salagua centro, El Valle de las Garzas, en fin, son tantos los puntos que nuestro Manzanillo muestra que no hay capacidad para hacer frente a estos fenómenos meteorológicos.

Hoy se vio a algunos porteños sacar el agua de sus casas, se vio cómo en El Centinela rescataban personas para evitar fueran arrastradas por el río Marabasco. En las cercanías de los vasos lacustres de la comunidad de Campos, se vieron calles inundadas, cómo se desplomó un puente en Santa Carolina y daños en algunas zonas cercanas al arroyo de Santiago. Eso y más por una lluvia catalogada como fuerte por el Servicio Meteorológico Nacional, quien ha dejado en claro que este tipo de fenómenos seguirán ocurriendo en esta última etapa del 2014.

Se deben tomar algunas medidas que garanticen la seguridad ciudadana, no es responsabilidad de este ayuntamiento, es el resultado de una mala planeación urbana de hace algunas administraciones, en las que comenzó el desarrollo urbano en Manzanillo.

LA BASURA sigue siendo un problema en las colonias, en algunos casos es la continua falta de conciencia en los vecinos que tiran sus desechos a cualquier hora, debido a la falta de continuidad en el servicio de recolección que pasa en los tres turnos y por necesidades de algunos y comodidad de otros, depositan la basura a conveniencia, es decir, a la hora que mejor les parezca.

Sin embargo, esto ya genera molestia en los vecinos que sí cumplen con el reglamento y el día de hoy me manifestaron su total rechazo en que no se tenga el control de residuos y que los horarios estén tan espaciados.

En algunas colonias de Santiago Norte las vecinas manifiestan que el servicio pasa cerca de las 10:00 de la mañana y algunos sacan su basura desde una noche antes, pero hay otro que los hacen después de las 10, dejando bolsas que generan la contaminación y que con las fuertes lluvias, son arrastrada a las zonas de desagüe, mismas que taponean y a la postre generan inundaciones.

Señalan que no es el único problema, porque es necesario agregar la falta de seguimiento por parte de los inspectores que supuestamente verificarían se diera cumplimiento a los horarios establecidos. Pero si nos vamos a fondo, algunos trabajadores del servicio de limpieza me manifestaron que su ruta la terminan en tres horas, máximo cuatro, dejando cuatro horas de inactividad, lo que confirmé, pues son los mismos empleados que llegan a tomarse un refresquito después de las 10 y de ahí van al depósito de basura para terminar sus labores.

Si se integrara el trabajo de las cuatro horas perdidas, contaríamos con un servicio de limpia más eficiente, no habría tantos horarios de recolección y por consiguiente, no veríamos a tanto trabajador a las afueras de las tiendas, sentados, mientras hay colonias que requieren el servicio.

Si se cuenta con un determinado número de personal distribuido en tres turnos, reestructurando su esquema de trabajo y quitándoles tanto chiqueo sindical o tanta “conchudez” a los trabajadores de base, habría un turno de limpia con horario extendido y nos quitaríamos muchos problemas que genera la recolección escalonada.

HOY PRESENCIE a las que llamaré “las bestias del asfalto”, aquellos conductores de camiones urbanos, tractocamiones, camionetas, automóviles y motocicletas que todos los días conducen de manera imprudente, zigzagueando, yendo en sentido contrario, pasándose la luz roja, generando accidentes en cruceros; aquellos que conducen a exceso de velocidad y han estado a punto de atropellar a personas, quienes conducen bajo la lluvia y no respetan índices de velocidad y todo culmina en lamentables accidentes.

A ellos se les llama así por su poca capacidad de raciocinio, porque no tienen la sensibilidad de pensar que al conducir así ponen en riesgo muchas vidas, aquellos que obtuvieron su licencia de conducir porque la tramitó un gestor o en se las entregaron sin examen de manejo. Ahí está el origen de tanto accidente, de tanta muerte en las vialidades y de un mal rato a quienes no cuentan con vehículo.

Se queda la reflexión para las autoridades, las aspirinas quitan el dolor momentáneo, el buscar la raíz de problema erradica la enfermedad que produce los dolores de cabeza.

FINALIZO micolumna resaltando la empatía que la diputada local Gabriela Benavides tiene entre los porteños, la calidez de su trato, la sencillez y el trabajo constante es con lo que el ciudadano se queda.

Esperemos que el blanquiazul no se equivoque en la designación de sus candidatos y hagan una valoración del trabajo ciudadano acreditado, de lo contrario será la misma gente quien juzgue un mal desempeño.

A “Gaby” Benavides le asiste el trabajo y los resultados en materia legislativa, una trayectoria sin cola que le pisen, una vida discreta y de trabajo, alejada de los escándalos y los reflectores.

Por eso el pueblo concentrado en el Miércoles Ciudadano de ayer le corearon las mañanitas, por eso “Gaby”, como las jefas de familia la conocen, la buscan para solucionar sus necesidades. Benavides y Virgilio han hecho un excelente trabajo en Manzanillo, en poco tiempo el ciudadano ha tenido ese contacto y cercanía, esa respuesta y abrigo.

Me pregunto, ¿todos podrán contar la misma historia? Ya veremos qué dice el pueblo, que es quien vota y quien ya sabe que tiene el poder de poner a su gallo en la silla grande.