La Panga


Mayahuel Hurtado.-

EL COLOMO es un sector que está en total olvido, por lo menos así lo considera un grupo de mujeres muy numeroso, quienes señalan que lo único que se han dedicado a embellecer es el jardín, de ahí en más, existen vialidades que requieren reparaciones de urgencia, sobre todo las de la colonia Marina Nacional.

En el tema de la seguridad, las amas de casa se quejan amargamente de que las personas que delinquen no son consignadas, pues recientemente se registraron atracos y esta situación trae de una oreja a los pobladores, pues refiere la señora Evangelina Alvarez, coordinadora de la tercera edad, que existen predios baldíos en los que los amantes de lo ajeno y adictos a la mariguana se esconden.

Esperemos que la mano de Dios y también, porqué no, la de seguridad pública, a través de más presencia policiaca, vayan más por aquellos rumbos.

UN TEMA que sin duda me pesa tocar es el relacionado con la violencia al interior de los planteles, misma que se traduce en diferentes formas, pues al parecer el acoso escolar no es suficiente y ante la falta de supervisión de los padres, los hijos ahora construyen bombas molotov; pero vámonos a la raíz del dolor de cabeza.

Los alumnos que agreden a sus compañeros o tienen conductas destructivas provienen, en su mayoría, de hogares desintegrados o en los que los padres trabajan todo el día, éstos buscan a otros más débiles para dos fines, bien sea para formar una pequeña pandilla y cometer actos vandálicos en el plantel o fuera de él o, para en grupo, atacar a jóvenes que son presa fácil para el acoso.

Los padres se impactan cuando son citados y les dan una breve reseña del tránsito de sus hijos, se les pide que apoyen a la escuela y se firma un compromiso; lamentablemente, no todos los padres cumplen a totalidad con los compromisos, situación que genera se agraven los incidentes y por consiguiente, la conducta de los educandos se vuelva un foco de alerta.

El tema de la violencia y la farmacodependencia impacta a un porcentaje minoritario; sin embargo, de no canalizarse a tiempo, puede representar un riesgo para el alumnado. Algunos padres de familia muestran total interés y siguen al pie de la letra las indicaciones, pero otros se resisten a buscar ayuda, unos por la falta de tiempo, otros por apatía y unos más porque perdieron las esperanzas de rescatar a sus hijos.

En la escuela, las consecuencias son mínimas, pues está reglamentada la intervención hasta cierto punto, las sanciones no pasan de una suspensión por periodos de tiempo considerable, en otros casos una carta compromiso, pero el derecho legítimo a la educación y la errónea comprensión de los derechos humanos han atado de manos principalmente a los maestros, después a los prefectos y por último a los directivos. Es decir, nos robaron la autoridad.

La conclusión de este asunto: Por muchas acciones que en la escuela se emprendan, por muchos valores que se inculquen, por muchos aprendizajes que se adquieran, por muchos reportes, citas, cartas compromisos, suspensiones y en el caso más grave la expulsión de un plantel educativo, ni con todo esto, los maestros y el sector educativo, podrán avanzar, si el padre de familia no asume su alto porcentaje de responsabilidad en la educación y corrección de sus hijos.

FINALIZO esta columna con una reflexión: Cada vez, la vida es más cara, pues desde que nacemos hasta que morimos hay que pagar, actualmente miles de personas pagan una renta, la cual está elevada, de acuerdo a sus posibilidades económicas y el poder adquisitivo actual del dinero; sin embargo, los padres hacen cualquier sacrificios para otorgar un hogar seguro a los hijos, trabajándole duro, para pagar una renta que está por los cielos con un salario que percibe el trabajador que está por los suelos.