La mujer víctima desde las cavernas


Carlos Valdez Ramírez.-

La mujer ha sido victimizada desde la época en que la humanidad vivía en las cavernas, este rol antropológico ha sido sujeto de estudio, pues aún no se contaba con las normas y leyes que se tienen ahora y ya existía esa relación de sujeción en las féminas, dijo en visita de cortesía a EL NOTICIERO, la académica de la UNAM Carolina Grajales Valdespino.

Destacó que desde esa época la mujer ya venía desarrollando las actividades que son propias del hogar, pues a los varones les correspondían aquellas actividades que tenía relación con la sangre, con la muerte y con la protección.

Sin embargo -continuó diciendo-, se dieron cuenta de que las mujeres tenían procesos de sangre, en ese momento no entendían que se trataba de ciclos menstruales, pero les inquietaba la idea de que la mujer sangraba pero no moría; además de que durante un tiempo engordaban y podían dar vida a otro ser; situación que les hizo despertar cierto temor hacia las mujeres, porque a pesar de ser pequeñas eran poderosas.

Esta situación -explicó- les hizo entender a los varones que tenían que empezar a controlarlas y lo hicieron de la única forma que conocían; es algo que entendieron aún en el tiempo en que deambulaban sin ropa.

A la mujer se le considera víctima de violencia por los roles que ha realizado históricamente, sobre todo en el ámbito doméstico, porque dentro del hogar, aún existe la denominación patriarcal, herencia de varios siglos y que plantea un orden social de género específico, donde predomina esta figura dominante; abundó.

Entre otras cosas señaló que la mujer sufre violencia por no expropiar sus sueños, ideales, proyecto de vida; porque realiza las labores del hogar, eso la frustra y aún así no lo considera como un trabajo, y como tal se merece un salario; teniendo el derecho a decidir si se realiza o no.

Es violencia, cuando se enseña a la niña que su juguete es la muñequita, la planchita; se expone su cuerpo en un ente social induciéndola a que va ser servidora, porque eso es ser una buena madre, mentalizándola “puedes mantener a todos los demás y al final te cuidarás tu; entonces en una acción que la mujer realiza por amor, termina siendo ella la primera en no valorarse.

Grajales Valdespino dijo que la mujer ha logrado desarrollar habilidades que a los hombres les cuesta un poco más de trabajo, una de ellas es desarrollar varias actividades al mismo tiempo y que esta situación obedece más a la especialización que ha desarrollado durante la práctica cotidiana de las labores que comúnmente realiza, y no a una explicación científica.

La entrevistada nos habló de la intimidad de su hogar, explicando que junto con su marido han logrado establecer un equilibrio, donde ni el hombre ni la mujer es superior ni inferior; y que ambos promueven la igualdad de géneros, porque existe el dialogo y con base en éste han logrado realizar un equipo.

Además de que en su infancia no sufrió violencia de ningún tipo, ni fuera ni dentro de su familia; eso le ha dado más libertad para luchar por los derechos de las mujeres; “mi esposo es mi cómplice, participa por igual en las labores de la casa para que ésta sea digna, toda la familia lo hacemos, establecemos consensos, y yo no estoy peleada con las tareas que históricamente se nos ha asignado a las mujeres”.

La también bióloga, reconoció que en un principio no fue fácil, pero el diálogo ha sido fundamental en la relación de pareja y familiar, pues junto con su esposo, decidieron que sus hijas no serían educadas de manera tradicional y esto ha sido una formación diaria.

Señaló como un error el que las mujeres quieran adaptar a los esposos a sus ideas: “porque seguramente en el camino van a coincidir y entonces no hay porqué entrar en conflictos por esta situación”.

Por último dijo que el hecho de que su pareja tuviera que vivir solo antes de casarse fue fundamental para establecer los roles familiares, la poca dependencia que tenía de una mujer dentro de la casa, le permitió saber que se podía casar con alguien que no iba a ser su sirvienta, y que por el contrario, entendió que nosotras también podemos aportar al gasto del hogar.

Carolina Grajales, además es maestra de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM y miembro del Consejo Consultivo del Instituto Nacional de las Mujeres.