La misma gata


Ramón González Pérez

El caso de los campesinos de Puerta de Anzar, en el municipio de Colima, no es nuevo ni causa expectación entre la ciudadanía colimense, pues tratándose de supuestos apoyos al agro, así sean de procedencia federal o estatal, siempre es lo mismo, les hacen firmar por determinada cantidad y a la hora de la verdad les entregan migajas muy inferiores a lo que se especifica en el documento que firman los hombres del campo.

Así es en cada temporada de siembra, sobre todo en aquellos aspectos en los que los agricultores poquiteros o temporaleros sufrieron los embates de la naturaleza y por lo mismo no lograron ni siquiera resarcirse de las pérdidas ocasionadas por los ciclones, las sequías o simplemente porque no se les dio en la siembra, máxime los productores de maíz o caña, porque son los productos que más mermas han sufrido en su precio.

Existen ejemplos vivientes de lo que se hace cuando del centro envían recursos para ser entregados al campo vía gobierno del estado. Ya hubo en cierta ocasión el caso de apoyos consistentes en la compra de maquinaria agrícola; lógico, la federación envió dinero en efectivo, para que el beneficiario adquiriera tractores, rastras, cultivadoras y en fin, todo lo relativo a las labores del campo, con la finalidad de que el beneficio fuera directo al agricultor, sobre todo a los ejidatarios y pequeños propietarios.

En principio, como beneficiarios se anotaron conocidos campesinos que poseen grandes extensiones de tierra y por ende, son poderosos y no necesitan el apoyo federal, pero, contando con la anuencia de las autoridades locales, se incluyeron a fin de lucrar con esos recursos destinados a los pequeños y medianos agricultores.

Pero, ahí no paró el gran fraude, sino que se les entregaron vales por la maquinaria, con la indicación de que éstos se hicieran efectivos en determinada casa distribuidoras de maquinaria agrícola, casa que por mera coincidencia era propiedad de un hijo del titular de la Sagarpa, y nadie en aquél entonces hizo nada para cambiar la situación, que a todas luces indicaba que se estaba lucrando con esos recursos, por lo que no llegaron a su verdadero destino, sino que se desviaron hacia otro muy distinto.

Es por ello que ahora que se les entregan insumos y se les hace firmar por determinada cantidad, al analizar los paquetes que les hacen llegar, sobre todo cuando se trata de insumos que se requieren a la brevedad por estar al inicio del temporal de lluvias y se requieren para preparar la tierra.

Pero no sólo los paquetes de insumos vienen con menos de lo especificado, sino que el mismo equipo para ello tiene faltantes importantes, lo que nos lleva a pensar que son equipos usados los que les están haciendo llegar como nuevos, y eso no se vale.

Además, no sólo los ejidatarios y campesinos de Puerta de Anzar hacen estos señalamientos, sino que también de Las Tunas, El Astillero de Abajo y de Arriba, Piscila y El Bordo, en el municipio de Colima, faltando aún que se manifiesten de los otros municipios para concretar esta queja de fraude.

Mientras tanto, los representantes ejidales y campesinos en general están ocupadísimos en las luchas por aparecer en las listas de candidatos a cualquier cargo de elección y que los hombres del campo se las arreglen como puedan. O sea que es “la misma gata, pero revolcada”.

Es cuanto.