La hora de la verdad


Miguel Angel Palomera.-

Por muchos, pero muchos años, un importante núcleo de la población de Manzanillo y sus comunidades vecinas habían luchado por obtener documentos que dieran fe y legalidad a sus propiedades y/o patrimonio familiar, para lo que tuvieron que pasar décadas y finalmente el que se creía un sueño se vuelve realidad.

En un acto público el día cuatro de julio en el casino-casa ejidal de Salagua, se hizo por fin la entrega de 500 títulos de propiedad a comunidades como Suchitlán de Juárez, Periquillo, así como Santiago y otras dentro de este municipio de Manzanillo.

En este importante acto estuvo presente el gobernador Mario Anguiano, quien en su calidad de Ejecutivo estatal dio fe de lo entregado en el marco denominado “Certeza Jurídica para la Tenencia de la Tierra”, cuyos títulos de predios consistieron en la entrega de certificados parcelarios, constancias, credenciales, etc.

Dichos documentos, que son de vital importancia para cada uno de los interesados, fueron entregados en presencia del director en jefe del Registro Agrario Nacional (RAN), Manuel Ignacio Acosta Gutiérrez, quien con mucho beneplácito, felicitó a quienes ese día lograban su anhelo -el título de propiedad a sus respectivos nombres- y les dijo: “Ya pueden heredar sin problemas a sus hijos o familiares más cercanos, porque sus documentos así lo avalan”.

Queda entonces claro que las difamaciones e intento de desprestigio en contra de la persona de Guillermo Topete en el periodo que se desempeñó como presidente del Ejido de Campos, fueron solo eso, “calumnias”, para quedar bien con alguien dentro de los intereses de gente mezquina que sin conciencia y sin pensar en el perjuicio que le seguían no a él en lo particular, sino a toda una población ávida de darle más valor a sus propiedades bajo escritura legal que se hubiera visto como una de las primeras y que por escuchar a gente mal intencionada, no fueron del todo beneficiados como realmente el entonces líder “Memo” Topete lo hubiera querido.

Pero hay un dicho que reza: “Dios no cumple antojos ni endereza jorobados” y las indirectas que hicieron en su contra se convirtieron en filosos cuchillos que atraviesan y desgarran la mentira.

Finalmente solo podemos agregar esto:

Cuando uno apunta con un dedo hacia otra persona, nunca hay que olvidar que cinco o más lo apuntan a él o ellos. Por eso hay otro dicho: “Cae más rápido un hablador que un cojo”.

Que esté usted bien, estimado lector.