Homilía: Ve que puedes y debes hacer


Antonio Flores Galicia

Hoy se nos dan tres parábolas. Parábola es la narración de un suceso fingido, del que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral. A las personas las compra con ovejas, al grupo de personas con un rebaño y también al lugar donde se encierra el ganado. Cristo es el buen pastor y nos invita a que seamos pastores; a acciones y personas las pone como plata, conducta buscando lo perdido. Es importante cuando nos habla del papá que tenía dos hijos, el pequeño se desvió, pidió a su padre la herencia que le correspondía para irse a vivir y gozarla a su gusto; le va mal, se arrepintió y volvió ante su padre, quien lo recibió con gran amor; esto molestó al hermano mayor y reclamó a su padre la conducta amable que tuvo con su hermano.

Qué importantes son las parábolas de este domingo. Se nos dice la conducta que debemos tener ante los demás: Ayudar a los más que podamos sin fijarnos en si son buenos o malos, sino pretendiendo ayudar. Dice la mala conducta de los fariseos y los escribas, quienes buscaban que les dieran solamente, Cristo “recibe a los pecadores y come con ellos”, no se asusta de los pobres ni de los malos, quiere ayudar. No busca su gloria, sino gloria para los demás.

Habla de los buenos pastores que cuidan su rebaño. Quiere que instruyamos, que ayudemos a corregirse a los que se han desviado. ¿Cómo vives tú, a cuántos instruyes y ayudas, para que estén con Cristo y vivan su doctrina? Cuántas veces hasta gente importante en la Iglesia se creen perfectos y en lugar de quitar sus errores, publican las maldades de los otros y se creen perfectos. Delatar es pecado, maldad muy frecuente entre los que se creen perfectos.

Examínate, no vayas a ser delator en lugar de ayudante y quitar también tus maldades. Al morir, darás cuentas a Dios de las cosas que hiciste, no vas a ser juez de los demás: “En el cielo habrá más alegría por un pecador que se convierte, que por 99 justos, que no necesitan convertirse”. Ve bien a cuántos has ayudado a corregirse, en vez de andar publicando las maldades de los otros. No seas delator, o persona que vive publicando maldades de los otros.

También hay una parábola demasiado importante, del papá que tenía dos hijos, el pequeño pidió su herencia y se fue a lugares distantes a gozar su capital, el mayor siguió con su padre, como buen hijo. Pero el menor gastó todo su capital y ya ni para vestir y comer tenía; se arrepintió y reconoció su maldad, regresó ante su padre quien lo recibió emocionado y amable; al hijo mayor le pareció mal la conducta de su padre quien perdonó al hijo malo, cuando descubrió que debía arrepentirse y regresar ante su padre.

Cuánto se nos dice: Debemos ser buenos, actuar con rectitud. Si nos hemos equivocado, debemos arrepentirnos y volver al bien, quitar lo malo y poner lo bueno; reconozcamos que hemos hecho el mal, pidamos perdón, cambiemos de conducta mala por buena. Tengamos en cuenta que si estamos desviados, si somos ególatras, nos va a costar trabajo reconocer nuestras maldades, pero el que está con Dios, todo lo puede. Este error es malo y difícil de quitar, por eso se dice: Ególatra, “ego” es yo y “latros” adoración: Yo me adoro, porque soy perfecto como Dios. Por eso esas personas no aceptan que mucho está mal en ellas.

En lugar de aceptar algo que deben quitar, él se siente perfecto y el que está mal es quien habla con él. Tengamos en cuenta cómo actuó el hijo menor. Seamos así: Cuidar el bien, no hacer el mal, reconocer equivocaciones, pedir perdón, hacer lo bueno que dejamos. No tengamos miedo. Si estamos con Cristo, todo lo podremos.

Adelante. No seamos ególatras. Si nos hemos desviado, volvamos al buen camino.