Homilía: Llegó la Cuaresma


Antonio Flores Galicia

 

El próximo miércoles inicia la Cuaresma, con el Miércoles de Ceniza. Cuaresma es el tiempo litúrgico  a partir de ciertas prácticas, como creación, santificación, ayuno, penitencia. Erróneamente muchos la utilizan para obtener más dinero con mejores ventas y limosnas. Cuidado. Cristo no pedía velas, luces, trajes, música, aplausos ni cantos, estampitas ni agua. Decía: “Vete y no vuelvas a pecar más”.

Son cuarenta días. Inicia con un Miércoles de Ceniza, para invitar a la conversión, un Domingo de Ramos, para aumentar nuestra aceptación de Cristo Redentor, hay una semana santa, para la predicación de Cristo en sus últimos días, le llamamos Semana Santa.

Como lo primero es el Miércoles de Ceniza, tengamos presente: No es un sacramento la ceniza, sino una invitación a que te examines y tengas presente la realidad de lo que eres en los aspectos morales: Si has recibido los sacramentos de la Iglesia y los estás viviendo, cómo anda tu vida. Responde cómo está tu matrimonio, la educación de tus hijos. Si eres joven: Tus relaciones con tus padres, hermanos, compañeros, amigos. Cuál es tu conducta en la escuela o el trabajo. Eso importa, no tanto el que recibas la ceniza. Por eso, te dirá el sacerdote: “Arrepiéntete y cree en el Evangelio” o  “Eres polvo y al polvo haz de volver”. Importa que sepas quién eres y cómo debes ser, que quites lo malo y pongas lo bueno.

Entonces, queda claro que absolutamente nada te pasará si no recibes la ceniza. Me apenan tantas desviaciones religiosas que veo en ese día: Personas bien conocidas por su desviada vida se esfuerzan hasta lo imposible para recibir la ceniza y continúan su vida de maldad. Muchos dicen que “hicieron algo bueno”, yo digo, por lo expuesto, que se están engañando. Importa el arrepentimiento, que quiten lo desviado e inicien una verdadera vida de seguidores  de Cristo. Judas, hasta discípulo y tesorero era de Cristo, pero no dominó su avaricia.  Urge el arrepentimiento: quitar lo malo y poner lo bueno.

La ceniza te ayudará a recordar quién eres y a dónde vas. Es el banderazo de salida, el punto de arranque. Lo importante es la vivencia interior. Si por fuera llevas la ceniza y por dentro no conviertes tu vida, de nada te sirve recibir la ceniza. El uso de la ceniza existió desde muchos años antes de Cristo, nos lo dice el Libro de Job, (42,6).  También, hombres sabiéndose pecadores, se acostaban y sentaban, con vestidura ásperas, sobre ceniza, ayunaban algunos días, expresando así su arrepentimiento. La Iglesia aceptó esta forma de hacer penitencia y la ha practicado.  Así inicia la Cuaresma, para invitar al arrepentimiento.

La Iglesia pide ayuno y abstinencia de carne. Actualmente se nos dice que se puede suplir la abstinencia de carne durante la cuaresma, hecha la excepción del Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. Respecto a la abstinencia, que sea de alimentos de especial agrado, se puede cambiar por una obra de caridad, por una obra especial de piedad o por un sacrificio voluntario. Respecto al Ayuno y la Abstinencia, el ayuno obliga de los 18 años a los 59 cumplidos; la abstinencia de carne se quita para los ancianos.

Urge examinarnos si tenemos verdadero amor al prójimo, si no abusamos, si  somos motivo de escándalo; cómo estamos en la familia, si colaboramos al bienestar de los otros; si hay amor verdadero, envidia, avaricia, obediencia; cómo anda la autoridad paterna y el trato entre esposos; qué conducta tenemos con los pobres, los ancianos y enfermos.

Esta Cuaresma puede servir para que avance nuestra persona y la sociedad, quitando y poniendo. Todo iniciará el Miércoles de Ceniza, diciendo: Señor, ¿qué quieres que haga? Tengamos en cuenta lo que nos dice el Señor: No hagan lo bueno para que los vean;  cuando den limosna, no lo anuncien con trompetas; cuando hagan oración, no lo anuncien ni busque que los vean; no tengan soberbias apariencias cuando ayunen; el Padre Celestial los compensará.