Homilía: Jesús nos habla con parábolas


Antonio Flores Galicia.-

Parábolas, son ejemplos que dio Cristo, para que mejor entendamos lo que nos quiere decir. Hoy, nos dice que un sembrador salió a sembrar la semilla: Que una la sembró en un camino duró y en vez de nacer, se la comieron los pájaros. La semilla es la doctrina que debemos practicar, pero podemos ser personas que nunca nos educaron en la religión y hemos crecido sin estudiarla ni practicarla. Cuando de grandes se nos da la doctrina, no le hacemos caso y peor si andamos en grupos que viven solamente pensando en cosas de este mundo. La doctrina de Cristo, no la leemos ni escuchamos; no nos preocupa, no la aceptamos. La semilla cayó en el camino duro, no nació, se la comieron los pájaros.

Otra semilla calló en terreno pedregoso y con poca tierra. Nació, pero pronto se secó. Son las personas que nacieron de familia católica, los bautizaron, confirmaron e hicieron su primera comunión. Pero, fue todo. No tuvo estudios ni práctica de la religión; desde joven ninguna religión ni práctica le preocupó; vivió en “unión libre”, tuvo hijos por todos lados. Nació la semilla, pero cuando subió el sol, los brotes se marchitaron y se secaron.

Otras semillas cayeron entre árboles y pasto; nacieron y crecieron muy bien, pero a esas plantas las cubrieron y sofocaron, se pusieron amarilla y pronto se secaron. Son las personas en las que todo iba muy bien; algunos hasta llegaron a tener puestos como sacerdotes, religiosos y religiosas, responsables de equipos de pastoral; pero, descuidaron su vida practicando lo que no debían y actuando sin importarles lo que se dice en la Iglesia y hasta ellos lo dicen; se preocuparon grandemente por las cosas de este mundo y así actuaron hasta la muerte.

Otros granos cayeron en tierra buena y dieron mucho fruto. Son las personas que superaron los aspectos mencionados. En vez de secarse el grano, nació, creció y dio mucho fruto. Muchos hasta superaron el haber nacido en el camino, entre espinas y piedras; crecieron como esos árboles que vemos cuando vamos por los caminos: Grandes, frondosos, llenos de flores y frutos. Hay que utilizar lo bueno y superar lo malo.

Vamos dejando atrás lamentos y desesperación. Todo es posible estando con Cristo. Quitemos lloriqueos y el culpar a otros. Al que está con Cristo, nada le falta. Examínate, no para que llores por lo que eres, sino para que utilices lo bueno y quites lo malo. Puedes, si quieres.  Dios estará contigo.