Homilía: comieron miles y sobró comida


Antonio Flores Galicia.-

En el evangelio de hoy, tenemos muchas enseñanzas importantes: Cuánta gente seguía a Cristo, quien se compadecía de ellos, los curaba y alimentaba; encargaba comida para miles de hombres, mujeres y niños y sobraba, habiéndose saciado todos. Resuelve los problemas; ayudó a todos y hasta sobró comida. Qué trato tan amable les dio.

Pero, hay que tener ante nosotros varios aspectos necesarios, para que nuestra actuación sea correcta y nos llegue el bien que les llegó a miles de gentes. En primer lugar, veamos por qué Cristo andaba en esa región. En la ciudad de Jerusalén y su entorno habitaban los que por alguna razón valían: Fariseos, publicanos, escribas, sacerdotes, levitas. Los pobres y abandonados, habitaban hacia las montañas y región del Jordán y el lago de Tiberíades: Eran los esenios, gente pobre y sin importancia en Jerusalén. También era de los descendientes de Abraham, pero eran pobres. Solían decir: “A ti, Jahvé no te quiere, a mí sí, por eso tengo. Dame, y yo pediré por ti”. Cristo iba a Jerusalén solamente cuando se lo pedían las reglas judías; siempre andaba en la región de los Esenios. Allí tenemos una buena lección: La desviación de nuestra personalidad, nos aleja e Cristo.

También, Jesús se preocupó por los pobres, necesitados y enfermos. Demostró que tenía poder para resolver los problemas y males de las personas. Les dio de comer sin que le pidieran a miles de hombres, mujeres y niños. Tú, ya tienes mucho: bautismo, confirmación, matrimonio, primera comunión y mucho más. Todo eso, es material, pero te falta quitar y poner mucho. Por eso eres como los grandes de Jerusalén y por eso no está contigo Cristo. Está con los humildes y sinceros, los que viven bien con todos. Sé sincero: ¿Ayudas a los necesitados, perdonas, aconsejas, esperas, convives con los pobres, te estiman en tu barrio? A lo mejor te dedicas a delatar las maldades de los otros en vez de ayudarles para que sean mejores y quitar tus maldades.

En la práctica de la religión católica, cuánta desviación encontramos. Qué cosas en las ceremonias de los matrimonios, XV años, entrega de sacramentos de iniciación, misas de cumple años y fin de curso escolar. En las exequias, preocupación por coronas y ramos de flores, lágrimas y abrazos. Nos escandalizamos de la conducta de los grupos judíos. Seamos sinceros. Casi estamos peores. Para los judíos así era su conducta diariamente, para los católicos es solamente en sus actos especiales. Yo diría, estamos peor. Recordemos por quiénes se preocupaba Cristo, los de la región de los esenios.

Te conviene estar con Cristo. Te da de comer, te cura y consuela, te ayuda y promete, hasta quiere que le pidas. Tiene mucho. Te da lo que ocupas y le sobra muchísimo. Pero, eres libre. ¿Quieres seguir con hambre y enfermedades, con enemigos y desprecio de las gentes? ¿Quieres morir sin tener nada para entregarle a Cristo y que para lo que trabajaste ni lo gozaste ni te llevarás nada? Todo es asunto tuyo.