Homilía  


DARAS CUENTA DE LO QUE HICISTE

Antonio Flores Galicia

Cristo llamó a sus discípulos “pequeño rebaño”. Era muy usual esta expresión de rebaño, ovejas, campo, pan, vino, etc., pero Cristo se refería al grupo de gente que lo seguía y a los discípulos que estaba preparando para que entregaran su vida a la evangelización. A los apóstoles les pidió que dejaran barca y redes, a otros que dejaran a su padre y a su madre y le siguieran. Tal vez a algunos lectores les ha pedido que prediquen, que conviertan a muchos que están lejos de Cristo. Muchos consideran el sacerdocio y la vida religiosa como una carrera, pero son personas que han dejado compromisos y vida social para dedicarse a buscar personas que vivan la doctrina de Cristo: “Vayan, prediquen, anuncien el Evangelio”. Mucho cuidado. No es manera de vivir, sino entrega total a la evangelización.

En una parroquia, una religiosa que me daba la evangelización necesaria para los que se iban a casar, me avisó que ya no iba a preparar, porque ya le había dado permiso su superiora de irse dos años a estar con su mamá, quien no quería que la atendieran en su ancianidad y enfermedad, ni siquiera sus otras hijas, sino ella. Yo le contesté: Si eres religiosa, Cristo te dijo: “Deja a tu padre y a tu madre. Ven y sígueme”. Piensa bien las cosas. Aunque tengas permiso y quieras mucho a tu mamá, estás mal.

Cuánta vuelta le damos a las cosas, hacia nuestra conveniencia. Hoy, el evangelio nos dice cómo debe comportarse un cristiano que quiera estar con Cristo: Dejen sus bienes, den limosnas. Nos invita a que no utilicemos nuestra vida en acumular riquezas que dejaremos al morir. Pero, cuando queramos estar plenamente con Cristo y dedicarnos totalmente a la evangelización, debe haber un abandono total de las riquezas de este mundo. Muchos lectores dirán que debemos trabajar, aumentar riquezas en los pueblos y el país, sí, lo que importa es la manera cómo lo hagas. No está bien que perjudiques a nadie para tener más riquezas, que explotes, que aumentes los pobres para ser más rico.

Urge tener en cuenta la conducta de Cristo. Eso han hecho muchos santos y santas: Dejaron todo para seguir a Cristo. Cuidado. Según yo, andamos mal actualmente: Paga tanto rifas, cooperaciones. Está bien. Se necesita. Pero no le hagamos al cuento. Eso de pagar para hacer oración, para que se dé instrucción, para el apostolado de un grupo. Eso de que es más milagrosa la Virgen de un templo que la de otro, el Santo Santiago de un pueblo porque está en su caballo. Cuanto se podría decir de esto, pero allí le dejo. Dirán que no es cierto. En cuatro lugares me han llamado “pendis” porque no he aceptado oración, una noche, pagando 300 pesos por persona, que adorarían al Santísimo, y yo iba a ganar mínimo medio millón de pesos. Y cuántos “santos” asistían; por eso me trataron así los organizadores.

Hoy se nos dice una actuación muy interesante de Cristo: “Dichoso el siervo, si el amo a su llegada, lo encuentra cumpliendo con su deber”. ¿No te gustaría que el día de tu muerte Cristo tenga ante sí todo el bien que hiciste a los demás? No te va a premiar tus cantos y hermosas rosas que llevaste al templo, sino el trato que hayas dado a las personas. Cuántas desviaciones se tienen hasta en los actos de culto al Santísimo. Pero allí le dejo. Solamente invito a los más posibles a que imiten a Cristo en su trato a los demás. Eres persona.