Homenaje luctuoso para el charro y locutor Arturo Igartúa “El Igarteño”


Karla Gabriela Gómez Torres

 

Cientos de amigos a caballo con varias agrupaciones charras y de a caballo se dieron cita las 12:00 del día en la glorita de Los Niños Héroes para enfilar atrás de los restos de Arturo Igartúa Araiza, mejor conocido como el Igarteño, en cabalgata y acompañado por el mariachi, hasta llegar al lienzo charro de Camino Real, donde el caballero de la locución charra se dio a conocer en Colima.

Causando admiración la gente salía al paso de la cabalgata atemporal, pues como él lo exigía en vida, se marchó en los lomos de un buen caballo y vestidos de charro y con propiedad, así participaron varias asociaciones como la gente de a caballo, la Unión de Asociaciones Charras del Estado de Colima, los amigos de a caballo, San Felipe de Jesús, Equinoterapia, entre otros.

Al llegar al lienzo charro ya lo esperaba otra parte de amigos y público en general acompañando a la ahora viuda Rosita Lepe, al recibir sus restos realizó su última monta del fondo del partidero en su caballo “orgullo” en su silla sus cenizas y su hermoso y bien ribeteado en plata, su sombrero, llegó al centro del ruedo para recibir las guardias de honor de los charros y de sus amigos a caballo.

Además sus amigos locutores rindieron homenaje con sus declamaciones y poemas que él escribió. Bohemio de nacimiento, orador y declamador con pasión, ponía énfasis y amor a su locución, fueron varias las generaciones que instruyó al pintar con su limpia y noble voz los paisajes de las suertes charras, de la cala de caballo, gritar con las montas de toro o yegua, acompasar melodiosamente las manganas a pie o a caballo, gritar en un buen reparo y cantar en una faena, ese fue Arturo Igartúa Araiza “El Igarteño”, nacido en la Ciudad de México y bien avecindado entre Jalisco y Colima, decidió en nuestra bella tierra asentarse en sus últimos años, sobresalió a un cáncer de estómago, pero su vida se la arrebató un accidente automovilístico en el puerto de Manzanillo que tanto amó.

Pero su familia charra de Colima y a caballo que acogió su último deseo le cumplió, entre los orquestadores de este noble deseo Agustín Morales Anguiano, su vecino en Comala.

“Propusimos desde poco más de un mes, con una llamada telefónica un homenaje en el mes de septiembre, vamos a vestir todos de charro, un pialadero que llevará el nombre de Arturo Igartúa vale la pena despedirlo con un fuerte aplauso”.

“El Igarteño” siempre exigió que todos los charros fueran bien ataviados a las acciones del deporte por excelencia mexicano, pues es trasmitir el amor a México, sobre todo a las nuevas generaciones él fue convocado incluso a nivel nacional para narrar las emociones hípicas, ecuestres y charras, incluso por el Estado Mayor Presidencial por su vasta cultura en esos menesteres y en varios puntos de la región de occidente y centro de la República Mexicana, era invitado a participar en la locución de las charreadas, incluso en un campeonato nacional en 1997 que se vivió en Tlaquepaque, Jalisco.

Descanse en paz Arturo Igartúa, “El Igarteño” y ve a cabalgar en las praderas del grande.