Hombres distinguidos de Comala 1930-1980


Ramón González Pérez.-

Segunda y última parte

Otro personaje, empresario del transporte, fue don Javier Gutiérrez Fuentes, “El Copetón”, fallecido recientemente, propietario de la línea Comala-San Antonio y Colima-Minatitlán, con su familia en la que destaca la maestra Rosy y sus hijos que heredaron el negocio del transporte.

También dedicado al transporte, Don Leonardo Fuentes, quien al morir heredó a sus hijos el mismo negocio que regenteó en vida.

Un personaje bien distinguido en Comala fue, sin lugar a dudas, don Anselmo Fuentes, quien diera vida a una famosa y bien aclientada panadería, en donde elaboraban los picones más sabrosos que he comido; les ponían pasas y nueces, y eran los preferidos para llevar hasta Tamaulipas; pues los elaboraba de manera especial para mi madre.

Hijo de don Anselmo, Ernesto Fuentes Fuentes, empresario del café, pues se encargaba de comprar la mayoría del grano que se producía en la región, llegando incluso a desbancar a los enviados por el Instituto del Café, que lo adquirían al precio oficial, con los consabidos descuentos que les hacían a los productores de Comala.

Por el rumbo de Cofradía de Suchitlán estaba el tío Crescencio González Gutiérrez, propietario de un trapiche piloncillero, sitio en el cual nos sentíamos felices ayudando a separar los becerros al momento de la ordeña, a poner nuestro vaso con azúcar en la ubre de la vaca cuando nuestros primos procedían a ordeñarlas y en el trapiche a pedirle a nuestro tío Melquiades nos diera miel final en los bolillos que ex profeso traíamos desde Guadalajara, para enseguida montar algún potrillo que no fuera bruto.

Allá mismo estaba don Pancho Zamora, “El Pobichito”, dueño de extensos territorios de siembra y agostadero, propietario del rancho de Agosto y de innumerables cabezas de ganado.

Un gran compadre de mi padre era don Antonino Morán, ejidatario y líder agrario, que terminó yéndose a la Ciudad de México a laborar en el entonces Departamento Agrario.

Dejé a propósito para el último sitio a quien debiera haber ocupado el primero, el maestro Benjamín Fuentes González, distinguido pedagogo comalteco, quien llegó a ocupar importantes cargos en la Secretaría de Educación Pública, y en Colima fuera primero director de Educación Pública, en la época en que gobernó la maestra Griselda Alvarez, y últimamente fue director de los Servicios Coordinados de Educación Pública, cargo al que se vio obligado a renunciar por las políticas matreras de algunos supervisores escolares, llegando a decir que lamentablemente no pudo ser “profeta en su tierra”.

Con toda seguridad habrá quien o quienes me reclamen el hecho de haber dejado fuera de esta lista a algún personaje que para ellos merece ser considerado como “distinguido”, pues lo siento, éstos, para mí, son los que puedo considerar en ese distinguido renglón.

Entre algunos que no son comaltecos, pero dieron parte de su vida en la educación de mi pueblo, puedo citar a otro tío político, muy apreciado, me refiero al Profr. Pablo Montes de Oca Mendoza, padre de mi querido compadre, el Profr. José René Montes de Oca Pérez.

Es cuanto.