Historia de vida


Javier Juárez, amputado de una pierna, vende bolsas para la basura en busca del sostén de su familia

 

Karla Gabriela Gómez Torres

 

La vida para discapacitados es muy complicada, dice Javier Juárez Zenón, de 46 años, originario de Oaxaca, pero con nueve años de residencia en Colima y donde precisamente aquí perdió su pie derecho, cercenado por la pesada máquina del tren.

Javier Juárez, dijo tener el gusto de viajar y así llegó a Colima, decidió quedarse aquí, donde además tenía otro gustito, el de beber en ocasiones sin control.

“Fue en un accidente cómo perdí la pierna, me le atravesé al tren y me enredé con la yerba y me caí, estaba en estado de ebriedad y así le quise ganar al tren corriendo, pero me agarró”.

En meses atrás participó en el equipo de futbol de la selección de Colima para amputados y discapacitados y se dijo estar dispuesto para seguir entrenando con ellos y que eso le ha ayudado mucho y hacer buenos amigos, pues confesó que ser un discapacitado complica el encontrar trabajo.

“Ahora vende bolsas para la basura en las esquinas céntricas de la capital, dijo no quejarse, que le va bien y con lo que gana mantiene a su pareja y a su hijo de 6 años, pero sobre todo le gusta que la gente lo felicita por hacerle la lucha no sólo extender la mano para pedir sino que ofrece sus bolsas para la basura”.

“A mí se me ha hecho un poco difícil conseguir trabajo, así como estoy  discapacitado, pero no me doy por vencido, sé que debe haber  de alguna otra manera, le doy gracias a Dios y no me puedo quejar de que sí me va bien”.