Hambre y más hambre


Ramón González Pérez.-

Desde hace dos años se instaló en Colima la Campaña Nacional Contra el Hambre y al frente de la Secretaria de Desarrollo Social (Sedesol) se ubicó a conocido político armeritense, quien venía desempeñando diversos cargos, desde la presidencia municipal de Armería, diputado local, secretario de Educación y finalmente aterrizó en donde le sería muy cómodo disponer de cuantiosos recursos destinados supuestamente para abatir el hambre en la entidad, para lo cual dispuso la realización de estudios profundos que le permitieran ubicar a las familias paupérrimas que tienen hambre, pues lo cierto es que con la distribución de despensas pírricas no se quita el hambre ancestral a miles de familias colimenses que según el estudio se ubican mayoritariamente en el municipio de Tecomán.

Y cómo quieren abatir el hambre si solamente les dan escasos recursos para una semana y vuelven a los dos meses a las mismas comunidades en donde se encuentran los hambrientos. No fue casual la visita reciente que hiciera a Tecomán. Y señalo que no fue casual, pues supuestamente vino a echar a andar una Campaña Nacional Contra el Hambre, aunque sabemos que lo cierto es que vino a darle el espaldarazo a su alfil, “Nacho” Peralta, y qué mejor pretexto que esa campaña contra el hambre.

Pregunto, al igual que muchos analistas políticos, sociales y económicos, el por qué usar el término hambre para justificar el derroche de recursos, escasos, según declaración de Videgaray, en campañitas que nada resuelven los muchos problemas que aquejan a más de 50 millones de mexicanos, los que desde siempre han padecido hambre y no hay poder humano que se las quite. Al contrario, conforme pasan los años, la hambruna avanza a pasos agigantados sin que puedan ponerle un alto.

Pero insisto, ¿qué es el hambre?, y recuerdo que en mi familia, uno de mis hermanos, cierto día lanzó la pregunta: ¿Qué es hambre?, porque yo los oigo decirle a mi mamá: “Tengo hambre”, y yo no sé qué es lo que tienen, recibiendo una respuesta de parte de todos los demás hermanos: “Dale gracias a Dios que por el hecho de no haber salido del seno familiar, no has sentido la necesidad de comer para subsistir, eso es tener hambre”, pero aun así, sigo sin identificar plenamente ese flagelo que azota a las familias más desprotegidas, a las que ahora pretenden proteger derrochando millonadas.

En mi más supina ignorancia sobre el tema, quisiera que fuera el mismo delegado de Sedesol en Colima, mi amigo Carlos Cruz Mendoza, quien me sacara de la duda, pues   supongo que él mismo, originario de una familia humilde de Armería, más de alguna vez padeció el hambre, pero gracias a que le ha sonreído la fortuna política, puede darse el lujo de resarcirla acudiendo casi siempre a lujosos sitios en los que puede pagar suntuosas cantidades en efectivo, producto tal vez de los escandalosos salarios que percibe o de los alcances que puede adjudicarse por el encargo que tiene a nivel federal.

Es cuanto.